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¿Es tu pareja 100% igualitaria?

Logotipo de Harper's Bazaar Harper's Bazaar 08/03/2018 Garbiñe Continente

En los últimos años estamos viviendo la mayor proliferación de la lucha feminista en todos los ámbitos. La igualdad de oportunidades, los salarios equitativos, el fin de la violencia de género y los abusos sexuales, o la ruptura de estereotipos establecidos por la cultura tradicional son algunas de las reivindicaciones con mayor peso. Sin embargo, en la práctica, no es tan fácil acabar con los roles femeninos y masculinos (y lo que estos conllevan) que han estado latentes durante tantos años. Es decir, somos mucho más reivindicativos y estamos concienciados con la lucha por la igualdad, pero el sexismo sigue implantado en la mayoría de los ámbitos.

Uno de los aspectos con mayor relevancia y que más preocupa (especialmente a las nuevas generaciones) es la igualdad en la pareja. Las parejas más jóvenes basan (o así debería ser) su relación en el respeto, la confianza y la consecución de la igualdad. Sin embargo, seguimos cayendo en clichés machistas a la hora de relacionarnos. Porque la violencia de género, el abuso o la falta de respeto y la discriminación a la mujer son solo la consecuencia más grave del machismo, pero sigue habiendo muchos detalles que debemos cambiar. Las tareas domésticas o el cuidado de los niños son claro ejemplo de ello: las mujeres siguen siendo las que llevan la mayor carga en este sentido y para cambiarlo, no basta con la ayuda del hombre en el hogar. Debemos cambiar la concepción de que hay obligaciones que corresponden a la mujer o al hombre por el simple hecho de serlo (esto se aplica a todos los aspectos de la relación, no solo a la convivencia en el hogar) y, a partir de ahí, entender que la pareja se basa en respetar la individualidad de cada uno, y asignar los roles según la persona, nunca condicionados por el género.

Para entender mejor cómo establecer unas bases de igualdad en la pareja, hemos querido contar con la opinión de dos expertos en coaching y relaciones de pareja, que desgranan el proceso de igualdad en una pareja y las bases para conseguirlo en varios puntos que todos, sin excepción, podemos empezar a trabajar.

La importancia de la individualidad

El coach experto en relaciones de pareja Carlos Miguel, subraya la importancia de mantener las individualidades en la pareja y crear responsabilidades y obligaciones en relación a las necesidades y la personalidad de cada uno, independientemente de su género. "Cuando se empieza una relación de pareja es fundamental empezar a crear las normas de convivencia partiendo de la individualidad, es decir, adaptadas a las necesidades y personalidad de las personas involucradas", nos explica Carlos, autor del libro El origen de la felicidad.

En este sentido, el experto nos habla de cómo la sociedad evoluciona con el paso del tiempo, y debemos adaptar esos cambios a todos los ámbitos de nuestra vida, dejando de lado esos estereotipos y apostando por la individualidad de cada persona. "A nivel cultural se han ido aceptando una serie de roles acorde al género que respondían a una realidad social muy alejada de la actual. La sociedad es algo cambiante y por la tanto las ideas y costumbres deben partir de un carácter adaptativo", nos explica Carlos Miguel. Por tanto, debemos estar abiertos a cambios, debemos adaptarnos a esos progresos que vive la sociedad y basar nuestra relación en la igualdad absoluta, sin dejarnos influir por patrones del pasado.

Desechar roles y patrones anticuados

"Las tensiones que están experimentando las familias como parte de los avances en materia de inclusión de la mujer en el mercado laboral, el uso de anticonceptivos, así como la lucha feminista, están cambiando las reglas en cuanto a la igualdad de género", nos cuenta Roser de Tienda en relación a los sociales y de vida que estamos experimentando como consecuencia del progreso en la igualdad.

La coach, experta en materias femeninas como la maternidad, habla de la dificultad de los individuos a la hora de desechar esos patrones establecidos durante tanto tiempo. "La necesidad de que estos cambios se realicen de forma exitosa ha puesto sobre la mesa el debate sobre los valores que nos mueven y que, aunque los individuos cuenten con el apoyo de su pareja o entorno para que haya una relación igualitaria, el peso de algunos estereotipos y el estancamiento en términos de equidad laboral, hacen que se perpetúen situaciones que ponen en evidencia una falta de igualdad asombrosa".

Para acabar con ello, es imprescindible romper con todo lo establecido y tener la comunicación, la conversación en pareja y las necesidades de cada uno como bases de la relación. Roser de Tienda incide en varios puntos a tener en cuenta en la pareja, como "establecer bases de respeto mutuo para que la relación sea sana, sin sumisión ni dominación" o, al igual que poníamos como ejemplo al inicio de este artículo las tareas del hogar, extrapolar esa igualdad a todos los ámbitos. "Debemos desechar patrones de control como por ejemplo el manejo de la economía. Dividir los gastos de la vida y que cada uno disponga de su propio dinero o ahorros es algo que nos hará funcionar mejor en el sentido de la igualdad", añade la experta.

¿Es tu pareja 100% igualitaria? © Girls ¿Es tu pareja 100% igualitaria?

Corresponsabilidad y división de tareas basada en la igualdad

Finalmente, ambos expertos coinciden en que un reparto de equitativo de las tareas (tanto en el ámbito del hogar como en la economía familiar o el cuidado de niños y mayores) y la corresponsabilidad son bases fundamentales para que una pareja funcione en igualdad.

"La igualdad es un valor prioritario hoy en día y es la manera más sana y funcional de comenzar una relación sentimental", opina el experto en relaciones de parejas Carlos Miguel, que añade, "los roles deben dividirse acorde a la realidad de la propia pareja y responder ante ella, en ningún caso se deben aceptar ideas caducas que no definen la dinámica relacinal actual".

En este sentido, Roser de Tienda nos ofrece unas pautas para aplicar este reparto equitativo a la práctica: "Debemos dividir el trabajo doméstico y las responsabilidades familiares según la elección de cada uno y en referencia a lo que cada uno haga mejor, pero nunca como una ayuda, sino como parte de sus obligaciones dentro de la familia". Y lo mismo debe ocurrir con la autonomía y la independencia económica: "Es el momento de entender que la mujer tiene que trabajar exactamente igual que el hombre, no como opción sino como un derecho y una obligación por parte de ambos. Además, es importante desechar patrones de control, como el manejo de la economía. Los gastos de vida deben estar divididos y que cada uno disponga de su propio dinero o ahorros es otra de las bases esenciales".

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