Si hay algo que diferencia a los vehículos de combustión es su sonido. Su característica e inconfundible sonido. Uno sabe cuando una Harley-Davidson pasa por su barrio, al igual que cuando tu vecino arranca su Ford Mustang. Las empresas llevan 100 años perfeccionando ese sonido.

Los seres humanos asociamos el sonido de los motores a la calidad, la potencia... al atractivo de un coche. Si tu moto con motor en V de 800 ccc no ronronea cuando está al ralentí, es que algo falla y debes visitar el mecánico. Ahora los vehículos eléctricos se han cargado esto para siempre... o no.

El fabricante de automóviles estadounidense, Dodge, ha presentado su nuevo Dodge Charger Daytona SRT que es 100 % eléctrico y que, aun así, tiene un sonido muy característico y reconocible. ¿Será este el futuro de los eléctricos deportivos?

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Dodge | Speed Week Day 3 | Next Gen Muscle

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Esta máquina tiene una "cámara de sonido patentada", como dice Kuniskis. Esta cámara, situada donde solía estar el tubo de escape, produce un gruñido parecido al rugido de uno de los motores Hemi de Dodge.

Kuniskis promete "126 decibelios de salida". Eso es más alto que una motosierra y requiere protección para los oídos, según la CDC americana. Suficiente para "despertar a tus vecinos", según Kuniskis, como si eso fuera una buena frase para los de marketing.

El Charger Daytona SRT se basa en un coche que se comercializará en 2024. Todavía no se sabe si ese modelo creará la experiencia sonora de la versión conceptual, o si incluirá la otra característica innecesaria, pero igualmente nostálgica, del Charger Daytona SRT: una palanca de cambios.

 

Las transmisiones EV de una sola velocidad pueden ser eficientes, pero Kuniskis dice que un aspecto crucial de la experiencia Dodge es que "nuestra potencia lanza tus hombros hacia el respaldo del asiento en los puntos de cambio".

Según la presentación de Kuniskis, esto se llama sistema eRUPT y se comercializa como un sistema de cambio "electromecánico". Como vemos, las posibilidades del eléctrico se están teniendo que adaptar a las viejas costumbres, al menos las marcas que venden a través del corazón y la nostalgia.