"No es película no, es la pura realidad que por desgracia supera a la ficción", afirma Javier Tordesillas, guardia civil en Andalucía, sobre la imparable llegada de narcotraficantes a las costas españolas. Una lucha que recuerda a la historia de David contra Goliat, pero sin final feliz, porque, de momento, los coches de la Guardia Civil tienen las de perder contra los narcotraficantes.

Tordesillas es portavoz de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) en Andalucía. Conoce en primera persona lo que es ver como "el campo de Gibraltar, Algeciras y su entorno, especialmente la sierra de Cádiz así como la Costa del Sol, sigue siendo el caldo de cultivo preferido por unos delincuentes muy organizados, armados y peligrosos". "Cada día hay más desembarcos en las costas, incluso de día, poniendo en riesgo la vida de personas inocentes que ven perplejos como impunemente se descargan fardos de droga, carreras y a veces detenciones en directo", relata. 

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Otras veces, esas carreras terminan en accidente, en los que la peor parte se la llevan los agentes de la Guardia Civil. La razón es fácil de entender: sus coches no tienen nada que ver con los de los narcotraficantes, juegan en inferioridad de condiciones...

Goliat gana a David

De un lado: Porsche Cayenne, Audi Q8, BMW X5... Del otro: Nissan Pathfinder, Nissan X-Trail, Toyota Prius... No se trata de dejar a unos por malos y a otros por buenos, pero cuando se trata de escapar a toda velocidad, los del lado izquierdo, que son los narcos, tienen más posibilidades de ganar.

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Y no es que los delincuentes inviertan más. Muchos de los vehículos de alta gama que utilizan los narcotraficantes son robados. "Ahora se roban muchos SUV de alta gama por el tema del alijeo del hachis en la playa", explica José Manuel Orges Soto, Inspector Jefe del Grupo de Tráfico Ilícito de Vehículos de la Policía Nacional. "Los roban y quitan los asientos para dejar el mayor espacio de carga disponible", afirma el policía. 

Los coches están preparados para, en cuestión de minutos, recoger los fardos de droga que entran en España por vía marítima. Deben ser modelos con tracción potente para abandonar la arena de la playa en cuestión de segundos; también, rápidos para poder salir airosos en caso de ser descubiertos por los agentes y tener que iniciar una huida. Un tercer requisito se impone desde hace tiempo: buscan coches pesados, capaces de llevarse por delante lo que haga falta...

Embiste, narco, embiste...

Lo que vamos a relatar sucedió hace pocas semanas, en Algeciras, pero es el día a día de los agentes que se enfrentan a los narcotraficantes. Son las 06:30 horas de la mañana. Los narcos cargan 20 fardos de hachís de 40 kilos cada uno en un BMW X5 robado en Marbella.

Comienza una persecución en la que intervienen varios coches patrulla. Uno de ellos, un Toyota Prius, trata de cortarle el paso, pero el conductor del coche cargado de droga lejos de huir, acelera y se empotra contra los policías. Es un todocamino de 2.000 kilos de peso, cargado con 800 kilos de cocaína, frente a un modelo del segmento C que apenas supera los 1.300 kilos. Como resultado del choque, el Toyota queda desplazado varios metros y uno de los agentes ocupantes del vehículo sufre lesiones de gravedad.

Días antes, tres agentes habían sido recibidos a tiros en una plantación de marihuana; uno de ellos, herido de gravedad. La imagen a continuación es otro ejemplo de cómo quedó un coche de la Guardia Civil tras otro encuentro con los narcotraficantes:

"Se ha abierto la veda del pim pam pum y no sólo eso también la moda de: embiste, narco, embiste…", explica el agente Tordesillas.

El guardia civil hace referencia a la confianza que saberse con medios superiores ha generado entre los narcotraficantes y la razón por la AUGC ha decidido personarse como acusación en los casos en los que los narcotraficantes han herido a los agentes: “para pedir el máximo de condena que permita la ley ante estos atentados a los compañeros”. El objetivo de la asociación es que se aplique una tentativa de homicidio cuando cometen este tipo de ataques contra la Policía y la Guardia Civil. “Las cosas hay que llamarlas por su nombre y son atentados en toda regla", afirman. "Peligra la vida de muchos compañeros siguiendo esta escalada de violencia, esperemos que no tengamos que lamentar una desgracia en breve si sigue así la cosa”, prosiguen.

No solo los coches...

Hace unos días, una de las embarcaciones del Servicio Marítimo Provincial de Málaga sufrió un accidente mientras trataba de interceptar a una narcolancha (barcas cargadas de droga). Como consecuencia de este accidente, varios agentes resultaron heridos. 

El siniestro se produjo cuando los agentes navegaban a casi 50 nudos (90 km/h). Problemas mecánicos derivados de la antigüedad y falta de mantenimiento provocaron que la embarcación diera fuertes bandazos que hicieron que los agentes se golpearan contra elementos rígidos del barco. 

Los agentes resultaron contusionados por los golpes y tuvieron que ser atendidos después de que remolcados a Puerto por Salvamento Marítimo. Desde AUGC explican que los agentes no disponen de elementos de sujeción en las embarcaciones: "cuando sufren un zarandeo por avería o golpe de mar brusco a alta velocidad, los que están a bordo no van sujetos más que con sus manos a elementos del barco, nada más". 

"Navegar en una embarcación a casi 50 nudos es muy peligroso, pero si le añadimos que lo hacen en embarcaciones que sufren múltiples averías por su antigüedad y excesivo uso en el mar, el riesgo se multiplica", sentencian.