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Arrimadas se reivindica en los pactos a 'diestra y siniestra' pero defiende un "espacio propio"

Logotipo de El Mundo El Mundo 20/01/2021 TERESA LÓPEZ PAVÓN
Inés Arrimadas, con Juan Marín. © Unidad Editorial, S.A. Inés Arrimadas, con Juan Marín. Lo llaman aritmética variable y la presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, la reivindicó este miércoles como demostración de las posibilidades que le confiere su condición de partido bisagra. Ciudadanos gobierna con el PP en la Junta de Andalucía pero firmó el pasado otoño un pacto con el alcalde de Sevilla, el socialista Juan Espadas, con el que amplió de alguna manera el catálogo de alianzas por su izquierda aunque sin entrar en el gobierno municipal ni comprometerse más allá de la aprobación de los presupuestos de la ciudad. El marco territorial y la propia naturaleza de ambos acuerdos son diferentes pero, puestos en el mismo plano político, como hizo este miércoles Arrimadas en un carrusel de visitas institucionales, esas alianzas que dan estabilidad a los gobiernos a diestra y siniestra tienen el efecto de una declaración de principios y, de paso, ayudan a invalidar (o al menos intentarlo) el concepto excluyente del voto útil que reivindican los partidos mayoritarios.En el caso de Sevilla, además, no es baladí que el alcalde Espadas se haya convertido en uno de los nombres más repetidos en las quinielas para la sucesión de Susana Díaz, lo cual lo convierte en socio potencial en una futura alianza autonómica.De hecho, hay quien ha hecho esa lectura interna del acuerdo municipal. Como poco, es un aviso a navegantes, que le permite a Arrimadas marcar un territorio propio para su partido en el arranque del segundo tiempo de la legislatura andaluza y hacer frente de esta forma a las voces internas, tanto en Ciudadanos como en el Partido Popular, que fantasean con un proceso de fusión por absorción a la manera en que el PP ha actuado en Cataluña con el fichaje de la diputada naranja Lorena Roldán.Cabe recordar aquí la tensión que generaron en la dirección del Ciudadanos las declaraciones del vicepresidente de la Junta y coordinador andaluz de Cs, Juan Marín, abriendo la puerta a una futura candidatura conjunta con el PP para las autonómicas.Este miércoles, a preguntas de los periodistas, Arrimadas rehusó confirmar a Marín como candidato a las elecciones de 2022. Al vicepresidente de la Junta, el poder institucional no le otorga al parecer ningún tipo de privilegio orgánica, ya que Arrimadas le ha recordado este miércoles que tendrá que someterse al veredicto de unas primarias como cualquier otro aspirante, sin que su papel en el gobierno andaluz le conceda más ventaja que la enorme proyección que brinda la gestión diaria de sus competencias. «Hay que respetar los procesos», insistió la presidenta de Ciudadanos antes de subrayar que en su partido los candidatos «se eligen desde la militancia».Inés Arrimadas se negó también, por otro lado, a valorar la opciones que en ese proceso tendría la consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, Rocío Ruiz, convertida en cabeza visible de la oposición a Juan Marín en el seno del partido a nivel autonómico y mucho más en sintonía con Arrimadas en el debate interno.Tras su encuentro con el presidente de la Junta, afirmó que su partido «seguirá siendo fundamental para el cambio en la comunidad andaluza». «Ciudadanos sigue siendo imprescindible y sigue siendo un partido fuerte, con espacio propio, y es fundamental para el cambio en Andalucía». «Lo fue, lo sigue siendo y lo será en el futuro», reiteró. Por tanto, si alguien en Ciudadanos sigue pensando que la puerta de la confluencia electoral con el PP sigue entornada, Arrimadas volvió a cerrarla, como ya hizo en diciembre, de un portazo. En ese contexto, el buen clima que preside las relaciones entre los consejeros del PP y Ciudadanos podría llegar a verse incluso con recelo por parte de la líder nacional del partido. Pese a todo, subrayó la «cordialidad» como norma de funcionamiento en un gobierno que, «después de 40 años, ha supuesto una ventana de aire fresco para los andaluces».Por su parte, el alcalde de Sevilla también agradeció a Arrimadas la «oposición constructiva» de su grupo en el Ayuntamiento: «El diálogo entre dos fuerzas políticas que quieren lo mejor para Sevilla es siempre una buena noticia». El manual de la corrección (y la prudencia) política obliga, en medio de una pandemia fuera de control, a evitar en los discursos referencias expresas a las batallas orgánicas que, con virus o sin él, se siguen librando entre bambalinas en los partidos. Siguiendo ese manual, Inés Arrimadas invitó ayer a los cargos institucionales de Ciudadanos a centrarse en «gobernar bien» y recordó que a corto plazo no hay elecciones en el horizonte salvo las catalanas. «En un momento como el actual, con tanta angustia, hay que centrarse en lo importante», reiteró. Pero los mensajes con diferente carga de profundidad interna quedaron en el ambiente para quien quiera entretenerse en descifrarlos.
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