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El calor convierte las supermanzanas de l'Eixample en morada para los sintecho

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 15/07/2022 GERARD GUERRERO

“Ni áticos ni chalets unifamiliares, yo vivo en una supermanzana”, afirma con sarcasmo un hombre sin hogar instalado desde hace unos días en el Eixample. Las calles de este distrito se han convertido en un lugar habitual para dormir de los sintecho de Barcelona. Decenas de personas se acomodan, día tras día, en portales, calles cubiertas por fachadas o entidades bancarias con tal de refugiarse y descansar al caer la noche. Una imagen habitual de los viales barceloneses. No tan habitual era verlos con colchones en medio de la calzada o yaciendo en parques y zonas peatonales. Ahora no es extraño encontrarlos a cualquier hora.

El vecindario de la zona alerta de que, en los últimos días, se ha notado un aumento de personas sin hogar que duermen en el pavimento. Algunos de los comerciantes y vecinos de la calle Enric Granados explican que se trata de un "problema enquistado" que se acentúa “con la llegada del calor y de los turistas”, y que se ha hecho mucho más notable este año.

Dormir en un cajero o un portal resulta asfixiante, en la calle se está más fresco"

IgnacioHombre de 48 años sin hogar

En el primer tramo de esta vía, entre la calle Diputació y Consell de Cent, dos sintecho llevan cerca de tres semanas viviendo allí, según los residentes de la zona. “Los primeros días estuvieron instalados delante de la terraza”, explica la gerente de un restaurante. “Llamamos a la Guardia Urbana y se trasladaron unos metros más abajo, pero no se han ido”, añade. “Hubo un día en que, estando cerrado el restaurante, llovió y nos abrieron una sombrilla para resguardarse debajo”, se queja.

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En la plaza del Doctor Letamendi vive Ignacio, un hombre sin techo de 48 años. Indica que el calor abrasador de los días de verano en Barcelona merma considerablemente las condiciones de habitabilidad en la calle. “Dormir en un cajero o en un portal —explica Ignacio— resulta asfixiante. Por eso nos trasladamos a la calzada. Allí pasa el aire y, aunque es algo incómodo, se puede dormir fresquito”. También en estas zonas pacificadas es donde hay más espacios de sombra para pasar el día. Cuando ven que la policía se acerca, cargan el colchón a sus espaldas y lo esconden detrás de algún arbusto.

Un hombre sin hogar en la calle Aragó trasladando el colchón que usa para dormir © LV Un hombre sin hogar en la calle Aragó trasladando el colchón que usa para dormir

Otro hombre reside unas manzanas más arriba, en la intersección entre Enric Granados y Paris. “Cada mañana lo saludo al llegar a trabajar, ya es un habitual de la zona”, dice un comerciante de una tienda en la esquina. Hace más de seis años que habita en la calle y dice apañárselas como puede. “Antes de ir a dormir y al despertarme me ducho en una fuente cercana”, explica el hombre. “Es la única forma de aguantar el calor”, subraya. Para conseguir comida acuden a comedores y entidades sociales que, además, les permiten cargar el teléfono y les proporcionan productos básicos. Sin embargo, vecinos y organizaciones señalan que “con la llegada del turismo aumenta el número de personas que mendigan a los extranjeros”.

Las supermanzanas

Los vecinos alertan de un aumento de personas que se instalan en el pavimento

Esta situación va cada vez a más y produce un "efecto llamada”, indica Joana, camarera en un restaurante cercano a la calle Diputació. “Al principio eran dos o tres y, aunque no todos duermen aquí, durante el día es algo común que frecuenten la zona”, agrega. “Hasta ahora no había tantas personas sin hogar y, si las había, estaban en espacios más resguardados”, indica Pol, un vecino de la calle Provença. Menciona una pareja que, según recuerda, lleva viviendo en la intersección con Diagonal como mínimo desde diciembre. “Tienen un tenderete, un banco con sus pertenencias y estos días hasta hacen gimnasia en medio de la calzada”, explica.

Un colchón escondido detrás de unos arbustos en el barrio del Eixample © LV Un colchón escondido detrás de unos arbustos en el barrio del Eixample

Un mínimo de 1.231 personas duermen en la calle en Barcelona, según el último recuento realizado el mes pasado por los voluntarios de la Fundación Arrels, dedicada al cuidado de los sintecho. Esta es una cifra superior a las 1.064 del año pasado. La imagen estereotipada del trotamundos que vive en la calle por su mala vida, guarda poca relación con la situación de vulnerabilidad que atraviesan estas personas, que sobreviven en condiciones infrahumanas. Esta misma semana, por poner un ejemplo, uno sintecho de 83 años sufrió un robo violento por parte de tres jóvenes que le zarandearon y asaltaron cuando el hombre dormía, cerca de la comisaría del Eixample de los Mossos. El hombre no quiso denunciar y desde entonces tanto los voluntarios de Arrels como los policías del distrito le están buscando, sospechando que por miedo sigue escondido.

Problemática frecuente

La Guardia Urbana levanta cada día a personas sin hogar que duermen al raso

Desde la Guardia Urbana indican que, todas las mañanas, varios agentes se dirigen a las calles donde acostumbran a frecuentar las personas sin hogar y los invitan a abandonar el lugar, para que la brigada de limpieza pueda hacer su servicio y dejar el espacio libre a los peatones. “Creo que la llegada de turistas provoca que se los eche de aparadores y porches —cuenta Judith, vecina de la zona— por lo que se lanzan a vivir al pavimento”. 

Las pertenencias de una persona sin hogar en un banco cerca de la Diagonal © LV Las pertenencias de una persona sin hogar en un banco cerca de la Diagonal Participa en el Debate

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