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El minuto de gloria de Sánchez

Logotipo de ESdiario ESdiario 14/10/2022 Pedro Nuño de la Rosa
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No se habla de otra cosa sobre la parada militar celebrando el día de la Hispanidad, si antes no se antepone que el Presidente del Gobierno Español, Pedro Sánchez, cuyo coche oficial es un velocísimo y blindado Audi A8 L Security hizo esperar al Jefe del Estado (Español) el rey Felipe VI, acompañado por su esposa doña Leticia y la princesa Sofía, enclaustrados y esperantes con el chofer en esta preciosa antigualla automovilística que es el Rolls-Royce Phantom IV, comprado por Francisco Franco Bahamonde en 1952 y heredado por la Casa Real como simbólico y mandatario (banderín-guión de la Corona) portador de la Jefatura del Estado a la hora de las grandes conmemoraciones como este 12 de octubre, y evoca el encuentro entre dos continentes, uniendo la cultura renacentista Occidental con las diferentes culturas étnicas americanas. Méritos exploradores y pedagógicos, donde de todo hubo como en cualquier proceso colonizador, pero que acabaron europeizando el Nuevo Mundo, imponiendo las ideas de la Ilustración, de la democracia hija de Atenas y de la Comuna de París, del cientifismo y de los derechos humanos, a pesar de los interregnos de las dictaduras militares.

Todos los intentos por difamar, deslegitimizar, criminalizar y ningunear aquella hazaña de héroes, locos y sabios osados han sido inútiles: ni la inmunda "Leyenda Negra", ni el odio de la pérfida Albión, o el absolutismo chovinista francés, o los románticos libertadores americanos, ni siquiera hoy en día los retro-progres que echando piedras frente a su tejado patrio escupen contra cualquier página gloriosa de España (no conozco otro país que se fragüe su historia autodestructivamente y tan a las malas propias en el baremo del haber y el deber con los terrenos conquistados). Nadie ha podido destruir ese concepto de Hispanidad, como antes tampoco nadie pudo hacerlo con el helenismo o la romanización, inclusive con la medieval Hispania de al-Ándalus.

Pues bien, todos los atentados de baja intensidad contra la conmemoración hispana han resultado fútiles como la ventosidad escapada al tonto del pueblo para risotada del resto. Desde la chulería de Pedro Sánchez llegando tarde para demostrarse frívolo y chulesco (tal cual su carácter habitual) que es el "macho que más alto mea", pero provocando un ridículo espantoso ante el cuerpo diplomático (3 minutos de retraso en el saludo) y los insultos, pidiendo dimisión y acordándose mismamente de su inocente madre, de cientos de personas que acudieron masivamente a presenciar el desfile.

O la inasistencia de los presidentes vasco y catalán, trasconejados en sus sillitas de Virreyes independentistas, viendo en la tele el impresionante desfile militar que un día podría pasarles por encima, pero vestidos de campaña, no de gala, si siguen intentando dinamitar la Constitución del 78, desobedecer cualquier ley que emane del Tribunal Constitucional, o buscando extrañas alianzas como ya intentara Puigdemont con la Rusia de Putin.

Bien harían los dinamiteros del Reino de España en seguir el ejemplo de los presidentes autonómicos, empezando por Ximo Puig, y acabando por el singular cántabro, pero y también por el comunista Garzón o la expodemita Yolanda Díaz y sus modelitos alta costura, todos ellos alegres y protocolarios comentando la ausencia del cabreado Lesmes, representante del Poder Judicial, poder que los socialistas y asociados quieren fagocitar para sacar a los suyos de la trena, y meter al adversario siguiendo la doctrina Putin o la del POUM barcelonés en el 36.

Ni un minuto más.

Pedro Nuño de la Rosa

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