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Los Ministerios de Defensa, Interior, Exteriores y Justicia, vetados a Podemos

Logotipo de El Mundo El Mundo 21/07/2019 MARISOL HERNÁNDEZ
Pedro Sánchez presidente la Ejecutiva Federal del PSOE © Unidad Editorial, S.A. Pedro Sánchez presidente la Ejecutiva Federal del PSOE Ni Exteriores ni Defensa ni Interior ni Justicia. El PSOE encara la negociación de un acuerdo de Gobierno de coalición con Unidas Podemos con un blindaje sobre los llamados Ministerios de Estado, la duda de si tendrá que crear una vicepresidencia social a la medida de este partido y el propósito de rebajar la exigencia de cinco carteras que pide Pablo Iglesias. Hacienda, en manos de María Jesús Montero, es también intocable. Podemos, según confirman fuentes de los dos partidos, "no ha pedido" Ministerios de Estado, lo que facilita que Pedro Sánchez se reserve el control político e institucional de su Gobierno y el mando de las áreas reservadas. Sus pretensiones se limitan a aquellos de contenido social, con unas prioridades en algunos departamentos muy identificadas: Hacienda, Trabajo, Vivienda, Medio Ambiente y Transición Ecológica. Hacienda, básicamente, porque tiene el control de los tributos, el impuesto a los bancos, la justicia fiscal.... Trabajo, por la reforma laboral, los derechos de los trabajadores, la brecha salarial... Podemos quiere que su presencia en el Gobierno esté alineada con su acción y su discurso político. Sánchez ya desveló a su Ejecutiva que Iglesias le había pedido, en las conversaciones mantenidas hasta ahora, una vicepresidencia social, los ministerios de Hacienda y de Trabajo, y también, según fuentes socialistas, responsabilidades en Medio Ambiente, Seguridad Social y la Comunicación del Gobierno. Los anhelos de Unidas Podemos se estrellan contra un primer obstáculo que se llama María Jesús Montero. Para los socialistas, Hacienda es irrenunciable, aunque otra cosa es el área de Función Pública. La actual ministra es un peso pesado del equipo de Sánchez. Una persona que ha ido ganando relevancia en el Ejecutivo -el presidente está muy satisfecho con su gestión- y en el partido, donde se valoran especialmente sus dotes para la comunicación. No sólo asumió parte de la negociación de los presupuestos nonatos de 2019, sino que ahora forma parte del equipo que debe alumbrar un pacto programático con Unidas Podemos.

Un núcleo duro consolidado

Todo esto la sitúa prácticamente como una intocable. Lo mismo sucede con Fernando Grande-Marlaska, a quien nadie discute al frente de Interior, o con Margarita Robles, consolidada también al frente de Defensa. Entre los cuatro grandes ministerios (Exteriores quedará libre por la marcha de Josep Borrell a Europa como Alto Representante para la Política Exterior de la UE), la persona más discutida es la titular de Justicia, Dolores Delgado, que acumula el desgaste de su relación con el comisario José Manuel Villarejo. Al margen de este núcleo institucional hay ministros que gozan de un crédito especial ante el presidente y el partido. Por supuesto, el secretario de Organización y responsable de Fomento, José Luis Ábalos, pero también ministras muy valoradas por Sánchez como Nadia Calviño (Economía), Reyes Maroto (Industria) y Teresa Ribera (Transición Ecológica). El resto, con quizás la salvedad de la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, parece ocupar un lugar más subsidiario en el Ejecutivo: Isabel Celaá (Educación y portavocía del Gobierno), Pedro Duque (Ciencia), María Luisa Carcedo (Sanidad), José Guirao (Cultura) y Luis Planas (Agricultura). Sin la imposición de Unidas Podemos del Gobierno de coalición para votar la investidura, la gran mayoría de ellos habría repetido. Pero ahora hay que hacer sitio a Irene Montero, Pablo Echenique o Rafa Mayoral. Aunque desde el PSOE se insiste en que el presidente "escuchará propuestas" de ministros de Podemos y "decidirá el equipo", la renuncia de Iglesias a estar en el Gobierno (demandada por Sánchez) les abre la puerta a ellos.

Podemos "sobrevalora" su presencia

Fuentes socialistas apuntaban este sábado que Podemos "sobrevalora" la eficacia de su presencia en el Gobierno, que "obviamente es muy importante", pero que le restará margen para hacer "oposición". Las reformas «de calado» que se aborden necesitan una mayoría parlamentaria. Contra mayor peso en el Ejecutivo menos capacidad de crítica. En este sentido está por ver qué ocurre con la vicepresidencia. Iglesias quería ser vicepresidente social, pero esto no significa que con él fuera de juego automáticamente deba ocuparla otra persona de Unidas Podemos. Sánchez tratará de evitarlo. Los argumentos que se han dado en las últimas horas, aunque relacionados siempre con Iglesias, es que no tiene la misma proyección y el mismo peso lo que diga un vicepresidente que un ministro de Vivienda. Siempre existirá el recurso de dos vicepresidencias: una política y otra social. Y en este esquema surge la incertidumbre sobre el papel que jugará en el nuevo Ejecutivo la actual número dos, Carmen Calvo. Aunque tiene la confianza absoluta de Sánchez y él quería que continuara en su puesto, es el miembro del Gabinete que más se ha quemado en el anterior mandato por su papel estelar en la exhumación incumplida del dictador Francisco Franco y el diálogo abierto con la Generalitat. Un Gobierno con Unidas Podemos requiere de una coordinación política que, desde luego, no ha sido la característica más relevante del Gabinete socialista en su primer mandato. Una vicepresidencia política podría situar en la Moncloa a Ábalos, algo con lo que ya se ha especulado. Sánchez necesita además refuerzo en la portavocía con un perfil más político. Probablemente Sánchez ya tenga el nuevo Ejecutivo muy avanzado y sólo reste el encaje de Podemos. Para que la negociación salga bien y el jueves pueda ser investido, el presidente ha impuesto silencio. La vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, pidió este sábado en Oviedo "discreción" y "lealtad". El partido, dijo, "está convencido de que habrá acuerdo". Fuentes socialistas constatan el cambio de enfoque sobre la entrada de Podemos en el Gobierno: "La atmósfera es diferente".
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