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Podemos, héroes del abismo de Helm

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 25/07/2022 Pedro Vallín

En el abismo de Helm, malditos, abandonados y despojados de todo, resistieron los hombres de Rohan el asedio de Ísengard y Barad Dur, la infame conjura de las dos torres. Sáruman el Blanco y el Señor Oscuro Sauron debieron aniquilarlos, pero fracasaron. Podemos debió morir en el 2019, acosado por el Estado profundo y sus cloacas, prolijas en miasmas policiales, judiciales y periodísticas. Malditos, abandonados y despojados de todo, soportaron el asedio. Así se contó aquella historia entonces y se cuenta de nuevo estos días, en que las escuchas ratifican lo ya sabido. “La historia se convirtió en leyenda y la leyenda en mito”, recitaba Galadriel.

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“¿Qué ha sido del jinete y su caballo? ¿Qué, del cuerno y su reclamo? Han pasado como lluvia en las montañas, como viento en la pradera. Los días se apagan en el oeste, tras las colinas, sumidos en la sombra. ¿Cómo hemos llegado a esto?”. El rey Théoden fue el héroe del desfiladero, construyendo una épica de la resistencia. Así, Pablo Iglesias, que se había echado a los hombros las dos campañas electorales de ese año, aguantó contra pronóstico por encima de los tres millones de votos y entró en el Gobierno. Héroe en la empalizada.

Cuenta una apócrifa anécdota de los nativos norteamericanos que el guerrero que logra una gran victoria ha de ser enviado a una misión suicida, pues son distintas las virtudes que han de ameritarse para la guerra y para la paz, y quien triunfó en una no habrá de hacerlo en la otra. Iglesias se fue, cediendo el cetro al perfil más disímil de sí mismo de entre sus leales, Yolanda Díaz. Y lo hizo explícito en su despedida.

Sumar quiere superar el marco del acoso para recuperar simpatías y alcanzar los cuatro millones de votos

Desde que aceptó el encargo, la hoy vicepresidenta Yolanda Díaz ha tratado de superar el marco de la ciudadela –Troya, Masada, El Álamo–, e instalarse en la dinámica de la conquista: superada la batalla de Helm, Rohan, el reino de los hombres jinetes, será llamado fuera de sus fronteras para socorrer a Góndor, el reino de los hombres del Sur, y llevar a Aragorn al trono de Isildur, tantos años vacante: el objetivo ya no es sobrevivir sino reinar sobre toda la Tierra Media. “Presidenta, presidenta”, escucha Díaz allí donde va. En el horizonte, recuperar los cuatro millones de votos.

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Podemos, explicaba su secretaria general, Ione Belarra, en el Consejo Ciudadano del 9 de julio, debe reforzar su identidad, patrimonializar sus conquistas–sobre todo, el logro del Gobierno de coalición– y hacerse fuerte para ser indispensable en Sumar. A puerta cerrada, el tono de la dirección es más crudo: “Todos conspiran contra Podemos, nadie es de fiar. El PCE es peligroso”. Los ceses de Enrique Santiago y Amanda Meyer, hoy números uno y dos del Partido Comunista, de sendos ministerios de Podemos hablan de bunkerización, que es la forma menos amable de nombrar ese cierre identitario de Podemos. “Somos indispensables”. Como toda identidad política, requiere sus calvarios y, lo mismo que ocurrió con el procés , Podemos conmemora el vil acoso, beatifica a sus víctimas jaleando las pruebas de la infamia, las escuchas.

“¿Góndor? ¿Dónde estaban cuando el Folde Oeste cayó? ¿Dónde estaba Góndor cuando nuestros enemigos nos cercaron? ¿Dónde estaba...? No, mi señor Aragorn, estamos solos”, repetía un rey Théoden reticente a pedir ayuda en el desfiladero. Tampoco Góndor está por la labor de pedir ayuda en la hora tremenda, cuando el cerco de Sauron se cierne sobre su capital, Minas Tirith, la ciudad blanca. Orgullos heridos en los reinos de los hombres.

Podemos quiere patrimonializar sus logros y conmemora su calvario, hoy probado por las escuchas

Podemos se encastilla, héroes del abismo de Helm, y Sumar los obvia por no encumbrar la identidad de los resistentes, la aristocracia del dolor, el valor político de la herida de quienes sobrevivieron a todo. Las pasiones tristes solidifican, demostró Iglesias, pero no despiertan simpatías nuevas.

Resolvió la suerte de los hombres un mago embaucador, Gandalf el Blanco, que hizo arder las almenaras de Minas Tirith –la señal de socorro de Góndor– sin el permiso del senescal Denethor. Y Rohan acudió a los campos de Pelennor, donde serían derrotadas las fuerzas de Mordor. La compañía del Anillo, formada por un mago, un elfo, un enano, dos hombres y cuatro hobbits, logró engrasar los herrumbrosos agravios de los hombres. Entre Podemos y Sumar, trataban de hacerlo IU y los comunes. La bisagra más funcional Podemos-PCE se rompió el viernes en el ministerio de Derechos Sociales con la destitución de Santiago. Podemos se repliega sobre el abismo y los puentes se angostan. ¿Quién encenderá hoy las almenaras?

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