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Razones para empezar una guerra

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 28/02/2021 Ramon Aymerich
Fotomontaje en el que se muestra un chip fabricado en Taiwan en el año 2010 / AFP) © PATRICK LIN / AFP Fotomontaje en el que se muestra un chip fabricado en Taiwan en el año 2010 / AFP)

Si hay un lugar en el mundo en el que es posible un conflicto entre grandes potencias, ese es el Estrecho de Taiwan

A man points to a poster provided by Taiwan's state-run National Nano Device Laboratories on December 14, 2010 showing a combo picture and an enlarged picture (R) featuring a microchip developed under what Taiwanese scientists say is the most advanced technology of its kind in the world. Taiwanese scientists unveiled an advanced microchip technology which they claimed marks a breakthrough in piling ever more memory into ever smaller spaces. AFP PHOTO/PATRICK LIN (Photo by PATRICK LIN / AFP) © PATRICK LIN / AFP A man points to a poster provided by Taiwan's state-run National Nano Device Laboratories on December 14, 2010 showing a combo picture and an enlarged picture (R) featuring a microchip developed under what Taiwanese scientists say is the most advanced technology of its kind in the world. Taiwanese scientists unveiled an advanced microchip technology which they claimed marks a breakthrough in piling ever more memory into ever smaller spaces. AFP PHOTO/PATRICK LIN (Photo by PATRICK LIN / AFP)

Si hay un lugar en el mundo en el que puede declararse la tercera guerra mundial ese es el estrecho de Taiwan, en las aguas que separan la isla en la que se refugiaron en 1949 los nacionalistas del Kuomintang, liderados por Chiang Kai-shek, y el continente, donde el Partido Comunista gobierna desde hace más de setenta años. Es una hipótesis que manejan tanto los analistas (Gideon Rachman) como la industria del entretenimiento: en una de las series más populares de HBO, en la que se describe un mundo futuro enloquecido, el conflicto que lo desencadena todo empieza con unos misiles lanzados justamente en esa zona...

Que la guerra sea posible depende del papel que Xi Jinping, se ha reservado para sí mismo en el panteón de la historia. Al presidente chino le tienta entrar en un conflicto con el que haría méritos para yacer eternamente junto a Mao Zedong. ¡Recuperar Taiwan! Los militares que le rodean sueñan ya con ello. Creen que han sido muy pacientes con la que consideran una región china y que ya es hora de invadirla. La política seguida hasta ahora por Pekín, intentar convencer a los taiwaneses de que les van a dar una autonomía a medida, no es creíble para Taipéi después del triste ocaso de la democracia en Hong Kong.

Xi Jinping sueña con recuperar la isla y pasar al panteón de la historia con Mao Zedong

Que haya un gran conflicto depende también de Estados Unidos, escudo protector de Taiwan en las últimas décadas. Joe Biden ya ha demostrado que su política no será diferente de la de Trump. Como su predecesor en el cargo, piensa que China es un adversario poderoso, con el que se disputa la hegemonía política en la zona y el liderazgo económico y tecnológico en el mundo. El objetivo de Biden es ahora hacerse creíble. Que nada induzca a los chinos a pensar que la invasión de Taiwan les puede salir gratis. De ahí que las maniobras de la US Navy en la zona se hayan intensificado en las últimas semanas.

Taiwan, veinticuatro millones de habitantes, es el sueño nacionalista de los jerarcas chinos. Pero es también una de las democracias de la zona. Y una economía avanzada. Durante años, el Kuomintang gobernó la isla como un estado autoritario. Hasta 1987. Taiwan fue, junto a Corea del Sur, la única economía emergente que creció a ritmos superiores al 5% durante cincuenta años. El secreto estaba en una activa intervención pública y mucha inversión en innovación y tecnología. Corea del Sur era país de grandes conglomerados empresariales (los chaebol ). Taiwan, de pequeñas y flexibles empresas (salvo una gran excepción, Foxconn).

De emergente a estratégica

En los 70, Taiwan deja el textil y se pasa a la manufactura electrónica

En los años 70, Taiwan abandona la industria textil y se pasa a la manufactura electrónica. Hoy es el primer fabricante del mundo de circuitos integrados (semiconductores o chips). Los primeros chips se desarrollan en la década de los años 50 y 60 en Estados Unidos. En empresas como Fairchild o Texas Instruments. Es una tecnología que va de prisa. Cada generación de chips es más veloz, pequeña y potente que la anterior. Los chips que ahora se fabrican tienen millones de veces la capacidad y miles de veces la velocidad de los chips de los primeros 70.

Taiwan aparece en la historia de esta tecnología a mediados de los 80. Sabe cómo funciona después de repatriar a taiwaneses que trabajaban en Estados Unidos. Busca su espacio y lo encuentra en la fabricación. Pero a diferencia de lo que hacen Corea del Sur o Japón, prescinde de crear marcas propias. Se concentrará en trabajar para otros, en reproducir lo que han diseñado otros. Es así, en silencio, como la TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company), se hace grande e imprescindible.

Un producto estratégico

En diciembre, la automoción cerró fábricas por falta de suministro de chips

La hegemonía de Taiwan en el universo de los chips nunca estuvo tan clara como en diciembre del 2020. Ese mes, al menos tres fabricantes de automóviles (Volkswagen, Ford y Toyota) tuvieron que cerrar temporalmente sus fábricas por falta de suministro. La industria del automóvil los utiliza en componentes para sensores de aparcamientos o para regular sus emisiones. La propia Seat anunció el 22 de diciembre que aplicaba un ERTE que iba a durar cinco meses. El sector del automóvil está acostumbrado al “ just in time ”. No acumula grandes stocks de componentes y depende de la agilidad de la cadena de suministros. Pero estos son tiempos raros.

Los chips son componentes básicos en smartphones , ordenadores y electrodomésticos. Con la llegada del “internet de las cosas” y del 5G, se convierten en bienes estratégicos. Están en coches, televisores, ascensores... En el otoño del 2020 todo eso se pone en evidencia. La pandemia paraliza algunas cadenas de suministro. Las fábricas chinas paran la producción por el confinamiento. Pero la escasez de chips es también resultado de la pugna entre China y Estados Unidos. En septiembre entra en vigor la prohibición a Huawei para comprar chips que contengan tecnología americana (como los de Taiwan). La reacción del gigante del móvil es acumular stocks de esos productos. Días después, EE.UU. prohíbe exportar al primer fabricante de chips de China, la SMIC. Los americanos, con ayuda de los taiwaneses, construyen hoy una gran factoría en Arizona. Los chinos, a su vez, aceleran su propio programa de fabricación de chips. Es una guerra frenética.

Geopolítica y economía

El valor de la isla no es solo geopolítico: la industria mundial depende de sus chips

La estrategia de Taiwan era actuar como el fabricante neutral con el que todos los clientes podían trabajar. Servía por igual a Apple como a Huawei. Pero eso ya no es ahora posible. Taiwan, que hasta no hace tanto era un conflicto de naturaleza política está hoy en el centro de la cadena mundial de un producto estratégico. La guerra fría entre Rusia y Estados Unidos se libraba en trincheras bien definidas. La que se ha desatado con China es mucho más compleja y enrevesada. Y puede ser más difícil de ganar.

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