Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Un torturado por el chavismo: "Es un descaro cómo Podemos recibe dinero de Venezuela"

Logotipo de El Confidencial El Confidencial 28/10/2018 Marcos García Rey
Lorent Saleh en un instante de la entrevista. (M.García) © Externa Lorent Saleh en un instante de la entrevista. (M.García)

Lorent Saleh (San Cristóbal, 1988) pasó cuatro años en cárceles venezolanas por defender los derechos humanos en su país. Jamás recibió notificación alguna de la Fiscalía General ni de ningún juzgado para comunicarle los cargos que existían contra él. “Fue un secuestro y así lo determinó el propio grupo de detenciones arbitrarias de Naciones Unidas”, explica Saleh en una entrevista concedida a este medio.

Lo liberaron el pasado 13 de octubre. Ese mismo día llegó a Madrid desde Caracas acompañado de Juan Pablo de Laiglesia, secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica y el Caribe. Las gestiones del Gobierno de Pedro Sánchez habían sido exitosas para devolver la libertad a este activista de los derechos humanos, premio Sájarov a la Libertad de Conciencia que le otorgó el Parlamento Europeo en 2017 junto a otros opositores al chavismo.

Tanto Sánchez como Laiglesia le insistieron en todo momento que José Luis Rodríguez Zapatero, atareado estos últimos meses en rebajar la crispación existente en la sociopolítica venezolana, no había mediado para su liberación. Sánchez se lo corroboró de viva voz a Saleh en un encuentro personal en La Moncloa el pasado jueves.

El relato de su persecución como activista en favor de los derechos humanos y de su cautiverio es rico en matices al mismo tiempo que sólido en la profundidad de su análisis. Apenas habló sobre España, salvo para agradecer la acogida y las gestiones del Gobierno, pero no escatima palabras para mandar un mensaje: “La sociedad española debería estar más alerta con estos modelos políticos. Podemos practica la política del resentimiento y el odio y me preocupa que poco a poco vayan infiltrándose en las instituciones”.

Lorent Saleh durante un momento de la entrevista con El Confidencial. (M. García) © Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L. Lorent Saleh durante un momento de la entrevista con El Confidencial. (M. García)

Agrega Saleh que ese modelo político no es nuevo y que ya se ha visto en otros países como el suyo propio: “Veo cómo Podemos, con descaro, recibe dinero de la dictadura venezolana. Que el presidente [Sánchez] esté tan sujeto a los intereses de un grupo pequeño es inquietante. Cuidado con Podemos”.

Lorent Saleh lleva perseguido por las autoridades chavistas desde que se convirtiera en líder estudiantil con 19 años y se alzara contra la represión del Gobierno de Hugo Chávez en 2007. Desde 2011 preside la ONG Operación Libertad Internacional. El paso por las cárceles del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) le ha formado una piel gruesa y se expresa con claridad, sin miedo. Al igual que habla sobre Podemos, subraya sin dudar que “en Venezuela se tortura sistemáticamente desde 1998 y el chavismo lleva asesinando desde entonces”.

Muestra al reportero las cicatrices de balazos en las piernas y las huellas de heridas en los brazos. Pero no quiere fotografías escabrosas de señales fruto de la violencia política.

Camino a ‘La Tumba’

El expresidente colombiano Juan Manuel Santos lo traicionó. Lorent Saleh se reunió con él en 2014 para que mediara con Nicolás Maduro y ayudara a mitigar “la tremenda represión que llevaban a cabo el régimen chavista y los grupos paramilitares armados contra la población”. Por entonces, Saleh tenía permiso de residencia en Colombia para trabajar como activista.

Pero el contexto era difícil. Santos estaba negociando el proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y Maduro lo estaba ayudando. Saleh se explica: “En ese momento, Santos se consideraba el mejor amigo de Maduro. Como sabemos. las FARC, el ELN y los cárteles del narcotráfico forman parte del gobierno chavista. Se suponía que Santos era un demócrata, pero me entregó”. Añade Saleh que, además, era un momento en que gobiernos revolucionarios de izquierdas estaban en auge en varios países de América: Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Lula da Silva en Brasil o los Kirchner en Argentina.

Como resultado, la Inteligencia colombiana lo capturó y lo puso en manos del Sebin venezolano en septiembre de 2014 en el puente de Cúcuta, ciudad fronteriza entre ambos países. En palabras de Saleh, “fue un secuestro porque no había orden de busca y captura oficial en Venezuela y, por tanto, no fue una extradición ni una deportación”. Añade este exrecluso que ahora puede disfrutar en libertad de los amaneceres y ocasos de Madrid: “Tenía mucho miedo cuando me entregaron en el puente. Los del Sebin, riéndose de mí, me dicen ‘bienvenido a Venezuela’ y de ahí me llevaron a golpes hasta llegar a ‘La Tumba’ en Caracas”. Así se convirtió en uno más de los 400 presos políticos que existen en Venezuela. Lo entregó a la Inteligencia de Maduro el que luego fuera Premio Nobel de la Paz en 2016 por culminar la disolución de las FARC: Juan Manuel Santos.

‘La Tumba’ es el nombre que recibe la cárcel del Sebin. Hay hasta cinco pisos bajo tierra. Saleh describe ese lugar como “laboratorio de tortura”. Todo es blanco, moderno, sofisticado, es un centro de detención “con tufo extranjero a Rusia y Cuba”. Allí pasó nuestro protagonista dos años y dos meses encerrado en una celda de tres por tres metros cuadrados sin que pesara sobre él ninguna acusación judicial oficial. “Me mantenían durante una semana sentado con las manos esposadas a la espalda, haciéndome pipí y popó encima. Con todo el frío que hace allí, me echaban agua encima para incrementar el sufrimiento. Una vez que me soltaban, no era capaz de echar los brazos hacia delante”, detalla Saleh.

Rueda de prensa de Saleh en Madrid. (Reuters) © Proporcionado por Titania Compañia Editorial S.L. Rueda de prensa de Saleh en Madrid. (Reuters)

Narra a El Confidencial que en ‘La Tumba’ prácticamente cada semana los funcionarios policiales le instaban a firmar declaraciones en las que leía cómo formaba parte de conspiraciones internacionales, de Estados Unidos, y de la oligarquía venezolana para derrocar al régimen chavista. Siempre se negó a firmar esos escritos preparados ‘ex profeso’ para él. “Yo no quería alimentar la narrativa del chavismo con la firma de una simulación de hechos punibles para justificar su actuación criminal”, cuenta Saleh.

Ese método lo usan con otros presos políticos después de torturarlos y prometerles que sus condiciones mejorarán si firman la declaración.

“Yo quería ser hostil con mis carceleros, les quería hacer la vida difícil, así que cometí tres intentos de suicidio. Me ‘guindé’ [ahorqué] con una sábana dos veces y me autolesioné en el brazo con cuchillas de afeitar que había escondido en un descuido de los funcionarios que me vigilaban”, narra el disidente venezolano. Pero él no se quería suicidar, solo intentaba provocar la desesperación de los miembros de la Inteligencia del Sebin. “Después de eso me dejaron desnudo y me controlaban las 24 horas dos funcionarios, pero eso causó problemas internos entre los carceleros porque era una situación difícil para ellos también”, dice Saleh. Fue entonces, tras ese hostigamiento del preso hacia sus guardianes, cuando comenzaron a relajar la situación: le permitieron tener libros, un reloj o disfrutar de más visitas de sus familiares.

Hacia la libertad pasando por otra cárcel

Al cabo de dos años y medio bajo tierra, el régimen de Maduro lo trasladó a la cárcel del Helicoide. Allí el silencio se transformó en ruido, el aislamiento en hacinamiento, la soledad de la tortura a escuchar cómo se inflige daño a otros. “En el Helicoide lo malo es escuchar el llanto y los gritos de los que son torturados. Sinceramente, lo pasaba mal y prefería que me torturaran a mí”, explica Saleh.

El activista detalla que la tortura y la extorsión en las cárceles de Venezuela no solo se cometen contra presos políticos, sino contra presos comunes también. La extorsión está instalada en el día a día porque los funcionarios tienen un salario muy bajo y se ganan la vida deteniendo a gente de forma arbitraria para luego solicitar un rescate económico a las familias.

“Es un negocio de los adictos al régimen. Ser un torturador del Sebin es una manera de conseguir más dinero de lo normal, es un Estado mafioso y terrorista y la lealtad la obtiene con la complicidad de los crímenes que se cometen: te dejo que robes, que asesines, para que el día que se te ocurra diferenciarte del régimen seas rehén de tus actos”, expone Saleh. Añade que hay detenidos que pagan 200.000 dólares por un cambio de celda, hasta 5.000 por tener un teléfono móvil. “A todos estos corruptos chavistas que saben que han robado les extorsionan. Les meten en un ‘tigrito’ [celda minúscula] y los propios presos se confabulan con funcionarios para controlar a otros reos, como el judío que lleva a otros judíos a la cámara de gas”, narra Saleh.

Finalmente, tras cuatro años y un mes de encarcelamiento, Lorent Saleh salió de prisión tras la mediación del Gobierno de Pedro Sánchez. “No me había preparado para la libertad en un periodo de tanta zozobra y me está costando esfuerzos”, afirma este venezolano víctima de la arbitrariedad del Ejecutivo chavista.

Llega a sonreír durante la entrevista y se muestra con energía por seguir luchando en favor de las libertades en Venezuela. Está feliz por reconocer los colores, hurtados a sus ojos durante demasiado tiempo. “No siento que haya perdido estos cuatro años, los viví intensamente y las cicatrices y la experiencia no me las va a quitar nadie. Ahora estoy en Europa y es el mejor sitio para defender los derechos humanos en mi país”, concluye Saleh. En los próximos días se reunirá con José Borrell, ministro de Exteriores.

MÁS NOTICIAS EN MSN:

VÍDEO:Adolescente venezolano caricaturiza la crisis del país

SIGUIENTE
SIGUIENTE

-Lula rompe silencio desde la cárcel y pide unión en torno a Haddad para frenar el “fascismo”

-Erdogan exige a Riad que extradite a 18 detenidos por el asesinato de Khashoggi

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de El Confidencial

image beaconimage beaconimage beacon