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Cómo tratar el vino tinto ahora que llega el calor

Logotipo de eldiario.es eldiario.es 15/05/2021 Jordi Sabaté
Cómo tratar el vino tinto ahora que llega el calor © Proporcionado por eldiario.es Cómo tratar el vino tinto ahora que llega el calor

El vino es un elemento orgánico y por tanto vivo, evolutivo y cambiante que se deja influir por factores como la luz, el tiempo, la humedad y por supuesto el calor. Un vino se conserva de forma óptima a temperaturas entre los 14 y los 19ºC, aunque en otros rangos puede pervivir razonablemente bien. 

Pero lo que el vino no soporta, especialmente el tinto, son temperaturas extremas prolongadas. Ni mucho frío ni mucho calor, y aunque blancos y rosados soportan bien temperaturas entre los 4 y los 8ºC, ni estos ni los tintos aguantan mucho con el calor. 

Así que con el calor que se acerca, mientras blancos y rosados siempre tienen el recurso de la nevera, para los tintos la situación se antoja algo más complicada: ¿dónde y cómo guardarlos? ¿Se pueden conservar una vez abiertos? ¿Cómo enfriarlos sin estropearlos? Este artículo pretende responder estas y otras cuestiones al respecto. 

Los valores térmicos en casa suben por encima de los 25ºC, un rango donde para los tintos se activa la cuenta atrás para su autodestrucción. No es que no puedan vivir en estas temperaturas, pero pierden progresivamente sus propiedades. 

Lo ideal sería guardarlos en una vinoteca, que nos da un temperatura y una humedad controladas, pero no todo el mundo tiene. Además, para el consumo de tintos jóvenes no tiene mucho sentido gastar en este aparato, que no es precisamente barato. 

Si carecemos de vinoteca deberemos tener una serie de cautelas: 

1. No guardar en vino en la cocina y mucho menos en estantes altos. La razón es que se acumula el calor; puede ser con mucho la habitación más cálida en verano por culpa del horno, la nevera, las placas, el gas, etc. 

2. No guardarlo en sitio visible. La luz sumada al calor aceleran la degradación del vino. Por lo tanto mejor en una fresquera o en un armario con ventilación alejado de las fuentes de calor y del sol directo. 

3. No guardarlo de pie. Si no lo dejamos tumbado corremos el riesgo de que el tapón, que es todo un ecosistema con humedad controlada, se seque y por tanto pierda su capacidad de impedir la entrada de aire y microorganismos. 

Hay que pensar que la contaminación de un vino siempre empieza por un tapón en mal estado. Así que lección: la botella siempre inclinada y con el vino en contacto con el tapón, para suplir la pérdida de humedad que vaya teniendo. 

4. No guardarlo en la nevera por sistema. Si bien es cierto que en primavera y verano a los amantes del tinto nos puede apetecer el vino un poco más fresco de lo habitual para compensar el calor, la nevera es la peor de las soluciones. 

El problema de enfriarlo en ella es que el vino se somete a frío por un tiempo prolongado, y lo que merma sus propiedades no es tanto la intensidad del frío como la duración de su exposición. Es algo similar a lo que ocurre en los tratamientos de calor en la leche. 

Así, es mejor aplicar frío intenso y rápido en lugar de moderado y prolongado, entendido por frío temperaturas por debajo de los 10ºC. Para ello podemos recurrir a los siguiente trucos. 

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