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Cereales, yogures, galletas... alimentos sanos para Nutri-Score, pero no lo son

Logotipo de La Información La Información 13/05/2021 todos@lainformacion.com (Víctor Gil)
© Proporcionado por La Información En el año 2020 consumimos más frutas, verduras, legumbres y pescados que en 2019. Por contra, redujimos la ingesta de productos de bollería, dulces, aperitivos salados, carnes procesadas, pizza, bebidas azucaradas o alcohol, según los datos del Cambios en los hábitos alimentarios durante el periodo de confinamiento por la pandemia COVID-19 en España’, publicado en Revista Española de Nutrición Comunitaria. Nuestras rutinas alimentarias están cambiando para bien y en nuestro vocabulario hay hueco para palabras que antes no utilizábamos como 'real food', revisamos la información nutricional de los alimentos y nos fijamos en la etiqueta Nutri-Score mientras llenamos la cesta de la compra.El sistema de etiquetado Nutri-Score se conoce popularmente como el semáforo de los alimentos. Se compone de cinco colores (de verde a rojo) y cinco letras (de la A a la E) y nos indica en un golpe de vista qué alimentos son saludables y cuáles no. Esto facilita la tarea a los clientes, pero también anima a los fabricantes a mejorar la calidad de sus productos. Aunque no es obligatorio que se muestre en el envase, sí es una recomendación de las autoridades sanitarias, pero aún está presente en una minoría de los productos.Nutri-Score defiende, por ejemplo, tomar 100g de producto como referencia en vez de una porción, como se hacía anteriormente, ya que las porciones pueden ser diferentes para cada persona. Con esta medida estándar es más sencillo comparar para saber cuál es más sano. Para puntuar los alimentos, toma los siguientes valores nutricionales como referencia:Esto ha supuesto diferentes críticas y confrontaciones entre defensores y detractores de Nutri-Score. Por ejemplo, el aceite de oliva saca una nota baja debido a su alto contenido en calorías y grasas saturadas, mientras que los refrescos sin azúcar, el zumo de naranja envasado o diferentes ultraprocesados obtienen una mejor puntuación. Por lo tanto, siempre hay que relativizarlo y no hacer una comparativa entre distintas categorías, sino comparar el mismo producto de marcas diferentes para saber cuál es más sano. De hecho, el Ministerio de Consumo ha informado que el aceite de oliva va a quedar excluido del sistema Nutri-Score.Además, es importante destacar que los productos frescos no muestran el logotipo de Nutri-Score, pero esto no quiere decir que sean peores que los envasados que sí lo contienen. De hecho, son alimentos que deben estar muy presentes dentro de una dieta saludable y variada. La polémica está servida con algunos alimentos poco saludables que sacan una buena nota en Nutri-Score al añadir cantidades importantes de ingredientes positivos (fibra, frutas, etc) para minimizar los puntos negativos (azúcar, grasa, etc). Técnicas poco éticas de la industria alimentaria que el semáforo de los alimentos intenta evitar, pero que no siempre lo consigue. Listamos algunos de estos productos que sanos para NutriScore, pero en realidad no lo son tanto.Los cereales son uno de los alimentos más señalados. Aparecen habitualmente con las letras A o B, pero esconden altas cantidades de azúcar, harinas, jarabe de glucosa, o aditivos que se compensan con vitaminas, fibra, frutas, hierro o calcio. Pero esto no es suficiente para abusar de su consumo o tomarlos a diario. En el caso de lo cereales de Nesquik, destinados al consumo por parte de menores de edad, contiene 24,9 gramos de azúcar cada 100 gramos de producto, pero obtiene la letra B en el semáforo Nutri-Score.Siempre hemos escuchado que las patatas fritas engordan, mucho más si son congeladas. Pues en el caso del semáforo Nutri-Score obtienen el color verde y la letra A, es decir, tienen la máxima recomendación. El motivo, como explica Eroski Consumer, es que "las patatas crudas congeladas, clasificadas en A, el modo de preparación recomendado es la cocción en una olla a presión. Según los ácidos grasos de los aceites empleados si las freímos, pueden pasar a B o a C. El añadido de la sal posterior también puede afectar la clasificación, pero es algo que no puede preverse en el momento de la compra". Sin duda, juegan con una gran ventaja en este caso.La inmesa mayoría de las galletas tienen altas cantidades de azúcar, incluidas las destinadas al consumo por parte de niños. También encontramos en los lineales muchas opciones de galletas 'Zero', sin azúcares añadidos o con fibra. Esto hace que su calificación mejore y alcancen una letra B, como en el caso de este producto de Gullón. Pero si nos fijamos en el envase encontramos una lista casi interminable con ingredientes como edulcorante (maltitol), aceites y grasas vegetales, almidón de trigo, emulgente (lecitina de soja), potenciador del sabor (ácido láctico)], gasificantes o sal. Y esto suele ser sinónimo de ultraprocesado y alimento poco recomendable.El error también se produce en diferentes yogures que obtienen la calificación A por no contener grasas ni azúcares añadidos o por tener trocitos de fruta. Sin embargo, estos pueden contener estabilizantes, concentrado vegetal, zumo concentrado de bayas de sauco, correctores de acidez o edulcorantes entre otros ingredientes. De nuevo, un producto con un listado demasiado grande.
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