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¿Cuál es el champú más adecuado según el tipo de pelo?

Logotipo de Cuerpomente Cuerpomente 23/09/2021 Maripi Gadet
cómo-elegir-champu-natural © Pexels cómo-elegir-champu-natural

Un cabello suave, brillante, limpio y con movimiento no solo resalta la belleza del rostro: también es señal de salud. Como la piel, el cabello es muy sensible a las agresiones externas, los desequilibrios en la dieta y el ritmo de vida.

Según su naturaleza preferirá unos cuidados u otros, pero cualquier tipo de cabello puede resultar bonito. Solo hay que dedicarle las atenciones que necesita.

La abundancia de productos cosméticos para el cabello en el mercado hace que a menudo se pierda de vista la importancia de cuidar el cabello desde dentro. Una dieta rica en rica en vitaminas A, C, E y del grupo B o minerales como el cobre, el yodo, el hierro y el selenio, es el mejor cosmético para mantener el cabello sano.

El estrés, en cambio, lo castiga. La tensión en el cuello, al entorpecer el flujo de sangre al cuero cabelludo, puede hacer que el pelo crezca débil y quebradizo.

Pero cuidar el cabello por fuera resulta igualmente importante. Elegir un buen champú es el primer paso.

¿Qué tipo de champú necesitas?

Utilizar cosméticos agresivos puede a la larga debilitar la fibra capilar. Son preferibles los productos suaves, sin conservantes, colorantes o aromas artificiales, siliconas o aceites minerales.

Los principios activos vegetales aportan los nutrientes necesarios para obtener suavidad, flexibilidad y brillo. Algunos laboratorios ofrecen champús elaborados con tensoactivos de origen vegetal, enriquecidos con aloe, miel, manzana, grosellas, aguacate, mango o mandarina. Forman menos espuma que los que contienen lauril sulfato pero eso no es señal de que sean menos efectivos.

Además del champú, conviene utilizar un suavizante después de cada lavado, así como una mascarilla hidratante y nutritiva una vez a la semana o cada quince días.

No obstante, cada cabello es distinto y hay que tener en cuenta su naturaleza a la hora de cuidarlo:

  • Cabello normal. Es fuerte, con volumen y suave, aunque eso no quiere decir que no requiera cuidados. Un champú de uso frecuente y un acondicionador suave bastan para el día a día; cada dos semanas una mascarilla nutritiva ayudará a mantenerlo bien hidratado.
  • Cabello seco. Le suele faltar brillo, es quebradizo y las puntas se abrencon facilidad. Lávalo con agua fría o templada y un champú hidratante, dos o tres veces por semana. Para evitar que se rompa aprovecha para desenredarlo al aplicarte el acondicionador. La mascarilla ha de ser para cabellos secos, por ejemplo de jojoba, y puedes aplicarla una vez por semana. También puede hidratarse con aceite de argán, germen de trigo o coco. Otro gran aliado es la manteca de karité, que nutre y previene la descamación.
  • Cabello graso. Le suele faltar volumen y enseguida parece sucio. Usa champús suaves que, además de eliminar el exceso de grasa, respeten el equilibrio natural del cuero cabelludo. Si recurres a productos fuertes, el cuero cabelludo acaba generando más grasa para protegerse de la agresión. No frotes con fuerza al aplicarte el champú, pues eso estimula la secreción sebácea. El ginkgo o la capuchina se incluyen a menudo en champús por su efecto equilibrante. Unas gotas de limón o pomelo con el último aclarado también pueden ayudar.

El rassoul, una arcilla rica en saponinas originaria de Marruecos, desengrasa sin alterar la keratina, aportando volumen; se puede usar en forma de cataplasma y añadirle infusiones o aceites esenciales. Si además sufres descamación puedes masajear suavemente el cuero cabelludo con aceite de argán, aunque luego será preciso lavarse con champú.

Soluciones naturales para problemas comunes

El uso de champús agresivos, lacas, gominas y espumas favorece la aparición de caspa. El aceite de árbol del té es conocido por sus propiedades purificantes, anticaspa y antibacterianas. Algunos preparados con arcilla también pueden ayudar a equilibrar y limpiar el cabello.

La caída excesiva suele ser motivada por desequilibrios hormonales, estrés, mala circulación o carencias de vitaminas o minerales. La infusión de ortiga tras el aclarado ayuda a prevenirla; la onagra mejora la circulación y equilibra el sistema hormonal; la infusión de albahaca fortalece el cabello; las fricciones de romero estimulan la circulación.

A la hora de lavar la cabeza los movimientos han de ser suaves, lentos y rotativos. Si no te apetece dejar de teñirte, intenta utilizar tintes naturales.

Ayurveda para el cabello

El ayurveda, método de curación y belleza natural tradicional de la India, combina el masaje craneal con recetas a base de aceites vegetales y esencias para el cuidado del cabello y el cuero cabelludo.

El masaje craneal se aplica con el champú o fuera de la ducha, normalmente con aceite de sésamo o coco y esencias adecuadas a cada tipo de cabello. Sus beneficios son múltiples:

  • Potencia la penetración de los principios activos y estimula la circulación sanguínea y linfática, aportando oxígeno e incrementando el metabolismo celular.
  • Relaja los músculos craneoencefálicos, favorece el crecimiento del cabello, regenera y nutre la fibra capilar, y repara el cabello poroso por el uso de productos agresivos.
  • Gracias a su efecto reequilibrante, puede mejorar problemas de caspa y grasa.
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