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¿Es recomendable beber infusiones con agua del grifo solamente descalcificada?

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 30/07/2021 Aitor Sánchez

¿Tienes preguntas sobre nutrición? Envíanoslas a comer@lavanguardia.com, nuestro nutricionista Aitor Sánchez resolverá todas tus dudas. ¡A qué estás esperando! 

Hola! ¿Es recomendable beber infusiones con agua del grifo solamente descalcificada? ¿Sin paso previo por ósmosis inversa? ¡Gracias! (Abel García, lector) 

Sin ningún problema. Podríamos beber infusiones con agua del grifo incluso sin descalcificar.

El agua del grifo en todos los lugares de España es segura, el problema que solemos encontrar es de sabor en las zonas que tienen agua más dura.

Infusión de cúrucma © Getty Images/iStockphoto Infusión de cúrucma

Pero ni siquiera el consumo regular del agua dura se asocia con problemas de salud. Hay que tener en cuenta que esa cantidad de calcio puede ser incluso menor a la de las personas que por ejemplo beben diariamente un litro de leche.

Es cierto que el agua puede ser una importante fuente de minerales en estos casos pero no es imprescindible tratarla con el proceso que usted cita.

Estos cambios pueden contribuir a que el agua sepa más suave y que no tenga un sabor tan marcado, pero no hay una recomendación específica para población general de tener que tratar el agua de una manera concreta. Podemos tomar infusiones con el agua del grifo o con agua mineral directamente indistintamente.

El agua de grifo suele tener una sola procedencia, y como es distinta en cada lugar, tampoco todas tienen la misma calidad, componentes ni sabor © Michael Heim El agua de grifo suele tener una sola procedencia, y como es distinta en cada lugar, tampoco todas tienen la misma calidad, componentes ni sabor

Me gustaría saber que fuente de energía usa el cuerpo una vez se terminan de digerir los alimentos, y no se va a consumir una merienda, sino hasta la siguiente comida principal. (Fernando López, lector)

Nuestro organismo utiliza diferentes sustratos energéticos dependiendo de cuáles tiene disponibles y también de la actividad que esté haciendo en ese mismo instante.

En una situación normal el cuerpo obtiene su energía a partir de diferentes sustratos y no de uno únicamente, por ejemplo mientras estoy escribiendo este consultorio o lo estáis leyendo al estar en una situación sedentaria, nuestro cuerpo obtiene la energía con una mayor proporción desde el compartimento de grasa.

Células de grasa, el segundo depósito de energía del cuerpo © Getty Células de grasa, el segundo depósito de energía del cuerpo

Si por el contrario empezaremos a hacer una actividad física que demandase mayor velocidad en la obtención de energía, como puede ser andar o tareas del hogar, nuestro cuerpo tendría que recurrir a una mayor proporción de las reservas de azúcar de nuestro cuerpo que se encuentran en el glucógeno.

En el caso de una actividad física muy exigente el cuerpo tendría que recurrir a la glucosa circulante y a otros sustratos como la fosfocreatina. Esto sucede por ejemplo si salimos a correr o a nadar.

Observación importante: que nuestro cuerpo en reposo recurra a una mayor cantidad de grasa en proporción, no quiere decir que esta sea la mejor forma de reducir nuestra grasa corporal. A pesar de que gran parte de nuestra energía cuando somos sedentarios se obtenga a partir de la grasa, tenemos que considerar que es una cantidad muy pequeña. De ese modo en dietas de pérdida de peso se recomienda hacer una mayor actividad física para demandar así una mayor cantidad de kilocalorías a pesar de que se pueda reducir el porcentaje de grasa que se está quemando en esa actividad.

Hacer ejercicio © CLV Hacer ejercicio

Ejemplo aplicado. Si estamos sentados consumiendo 100 kcal por hora, es muy poco relevante que el 80 % de esa energía se obtenga a partir de la grasa. Es preferible hacer actividad física, y que aunque ese porcentaje se reduzca generemos en el cuerpo un mayor gasto y también adaptaciones saludables.

Lo que nuestro cuerpo no puede hacer es cubrir la demanda energética de una actividad muy exigente únicamente a base de grasa, y por eso cuando le pedimos mayor velocidad en la ejecución de ejercicio necesita utilizar sustratos más rápidos como por ejemplo el azúcar.

En definitiva entre ingestas la variable que determina qué reserva energética utilizamos no depende tanto de la comida que hayamos hecho anteriormente, sino del tipo de ejercicio al que nos estemos enfrentando.

El cuerpo asimila de manera diferente las calorías en función de la hora del día a la que se ingiere el alimento © CLV El cuerpo asimila de manera diferente las calorías en función de la hora del día a la que se ingiere el alimento

No obstante, también se sabe que diferentes tipos de dieta modulan qué combustibles energéticos utiliza nuestro cuerpo, de modo que si somos personas que tienen una dieta alta en grasas también acostumbramos a nuestro cuerpo a que utilice este nutriente.

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