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Hipertermia escrotal: el peligro para la fertilidad masculina

Logotipo de Vozpópuli Vozpópuli 16/10/2021 Jaime de la Heras
hipertermia testicular escrotal esperma masculina fertilidad reproduccion hombre © Proporcionado por Vozpópuli hipertermia testicular escrotal esperma masculina fertilidad reproduccion hombre

Son muchos los enemigos cotidianos a los que la fertilidad masculina se enfrenta en nuestros días. Sin embargo, puede que no pensemos en los cambios de temperatura como un rival más en la lucha de nuestros 'soldaditos'. La lista de enfrentamientos para generar espermatozoides es amplísima y la hipertermia testicular y escrotal (el aumento de la temperatura de ésta) es solo una pata más en esta cruenta batalla.

La espermatogénesis, amén de irse reduciendo con los años (se estima que desciende la calidad seminal a partir de los 45 años), se enfrenta a factores internos y externos que pueden lastrar la producción de espermatozoides y así limitar su eficacia a la hora de fecundar.

No es necesario que nos vayamos a diagnósticos medios que torpedean de forma sistemática la generación de espermatozoides. El varicocele, diversas infecciones, ciertos problemas en la eyaculación, algunos medicamentos, desequilibrios hormonales y distintas patologías, incluyendo tumores, impiden que los testículos 'recluten' a suficientes 'soldaditos'.

No solo depende de nuestro cuerpo, evidentemente. Factores ambientales y externos como la exposición a sustancias químicas y metales pesados, a la radiación y, por supuesto, ciertos hábitos como el tabaquismo, una mala alimentación, el consumo de alcohol y otras drogas también son una losa a la que la fertilidad masculina se enfrenta.

A través del denominado recuento espermático se contabilizan el número de espermatozoides y su movilidad. ©Gtres. © Proporcionado por Vozpópuli A través del denominado recuento espermático se contabilizan el número de espermatozoides y su movilidad. ©Gtres.

La lista de posibles trampas es casi eterna, según demuestran en Mayo Clinic, porque incluso nuestra salud mental guarda relación con nuestra vida sexual y, por extensión, con la facilidad para crear espermatozoides. El estrés emocional, la ansiedad y la depresión también actúan así como bloqueos naturales de la espermatogénesis. Eso sin contar la relevancia de nuestra dieta e incluso por detalles aparentemente nimios como vestir ropa demasiado ajustada, que tortura con calzoncillos demasiado apretados las posibilidades de fecundar más que si fueran algo más holgados.

En este caso, casi todo se resume a una pauta sencilla y, por fortuna, remediable, como es la hipertermia testicular o escrotal.

Qué es la hipertermia testicular y escrotal

Quizá no sea necesario acudir a las clases de Griego del instituto para comprender que a través de esta sencilla palabra encontramos un problema de temperatura al que nuestros testículos no están acostumbrados.

Para encontrar la respuesta a este malestar debemos prestar atención a nuestro organismo que, con sus más y sus menos, es una máquina bastante perfecta diseñada para nacer, crecer, reproducirse y morir. Otra cosa es que nuestro libre albedrío nos permita saltarnos el tercer paso por diversas cuestiones, pero estamos preparados y programados para ser capaces de haber venido a este mundo a repartir nuestra simiente y perpetuar la especie.

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Por este motivo, la bolsa escrotal que protege a los testículos está ligeramente separada del cuerpo puesto que necesita al menos un par de grados de temperatura respecto al resto del cuerpo (unos 35º centígrados, frente a los 36º o 37º) para cumplir con su labor: la generación de espermatozoides. La vida de éstos en los testículos es relativamente plácida, dispuestos a entrar en acción en caso de necesidad, pero pudiendo vivir incluso más de 70 días. Una cifra que se reduce considerablemente si hemos de recurrir a ellos para engendrar, ya que su vida media una vez dentro del cuerpo de la mujer apenas supera los cinco días.

Sin embargo, con lo que no siempre cuentan los testículos masculinos es con diversas agresiones externas que limitan la espermatogénesis y es en esta lid donde hay que hablar de la temperatura. Bautizada como hipertermia escrotal, el aumento de la temperatura de la bolsa escrotal es responsable -entre otras causas- de una baja calidad espermática porque a los 'soldaditos' no les sientan bien las altas temperaturas, razón por la que los testículos requieren de ese enfriamiento respecto al resto del cuerpo.

El problema es que, no siempre queriendo, dinamitamos la producción espermática por diversas causas y muchas de ellas acaban elevando la temperatura y, por extensión, liquidando a los espermatozoides. Pasa cuando utilizamos ropa demasiado ajustada, sean pantalones o calzoncillos, que al comprimir los testículos y acercarlos demasiado al cuerpo provocan una menor generación de espermatozoides.

La ropa ceñida y acercar fuentes de calor como ordenador portátiles a la zona escrotal también puede complicar la espermatogénesis. ©Gtres. © Proporcionado por Vozpópuli La ropa ceñida y acercar fuentes de calor como ordenador portátiles a la zona escrotal también puede complicar la espermatogénesis. ©Gtres.

Es además lo mismo que sucede cuando, por ejemplo, tenemos trabajos demasiado sedentarios que obligan a los testículos a estar demasiado cerca del resto del cuerpo, elevando así su temperatura. Se suelen plantear así como ejemplos el de los conductores profesionales o el de los trabajadores de oficina, lo cual justificaría la presencia de pocos espermatozoides (oligozoospermia) o la nula presencia de estos (azoospermia). Exactamente lo mismo que ocurre -y es frecuente que así sea- cuando trabajamos con un ordenador portátil entre las piernas, otra causa que conviene evitar y que también lastra la producción de espermatozoides.

Libramos así una batalla testicular en pos de la fertilidad que también puede encontrar otra serie de trabas como abusar del agua demasiado caliente (pensemos en duchas, baños o saunas) y que, curiosamente, también tiene diferencias si hablamos de exposición paulatina o de exposición irregular a fuentes de calor. Eso afirma un estudio de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong (China), que asegura que para la generación de espermatozoides es más nocivo exponerse de forma alterna a fuentes de calor elevadas que hacerlo de manera frecuente.

En el lado opuesto, se utilizan tratamientos de hipotermia testicular para combatir esta patología, siendo particularmente útil bajar la temperatura escrotal para aumentar la generación de espermatozoides, según varias investigaciones llevadas a cabo en los años 80 por el doctor Adrian Zorgniotti, uno de los popes de la salud reproductiva masculina moderna.

La buena noticia es que la hipertermia testicular, además de con ciertos tratamientos, es fácilmente subsanable con la recuperación de hábitos saludables. Aumentar el ejercicio físico y acabar con el sedentarismo, prescindir de la ropa demasiado ceñida o alejar fuentes de calor intensas de la zona escrotal y testicular son suficientes para acabar con las causas exógenas que provocan este aumento indeseado de las temperaturas.

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