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Echeverría, un siglo de vida; en 12 años de poder sacudió a México

logotipo de Excelsior (México) Excelsior (México) 17/01/2022 Andrés Becerril
© Excélsior

CIUDAD DE MÉXICO.

Luis Echeverría Álvarez, cumple hoy 100 años de vida. Durante doce años, de 1964 a 1976, estuvo en el núcleo del poder y fue un personaje clave en hechos históricos como la Masacre de Tlatelolco (1968), El Halconazo (1971) y la Guerra Sucia (1975), que sacudieron a México y lo cambiaron para siempre.

Echeverría Álvarez es el expresidente de México que ha vivido más en la historia del país —atrás de él están Porfirio Díaz (85) y José López Portillo (84)—; de esos 100 años, 45 los ha vivido como extitular del Ejecutivo federal. Abrazó la idea de ser un líder mundial con la Carta Deberes y Derechos Económicos de los Estados; ganar el Premio Nobel, encabezar a la ONU. No se conoce si escribió sus memorias, si lo hizo aún no son públicas.

Es el único expresidente mexicano que ha sido sujeto a proceso penal y con prisión domiciliaria por más de dos años. Ambos hechos por las investigaciones sobre Tlatelolco y El Halconazo, en 2006.

Profundo admirador del general Lázaro Cárdenas, Echeverría intentó que su gobierno reeditara el nacionalismo de la revolución social, que heredó el PRI, su partido. Aunque sus críticos lo señalan con más tintes de populismo. Benito Juárez, Venustiano Carranza e Isidro Favela, también son próceres del expresidente.

Entre la clase política fue impulsor de la moda para usar guayaberas como ropa casual, que se sigue hasta nuestros días. Su gusto por las artesanías mexicanas, de colores chillones, fue una característica de Luis Echeverría, el joven de la colonia Del Valle de la Ciudad de México que a los 17 años de edad, pensaba en ser Presidente de México, objetivo que consiguió 31 años después.

Echeverría fue el presidente número 57 de México —sin ningún cargo de elección popular previo— entre 1970 y 1976. Antes, secretario de Gobernación en la administración del presidente Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970), quien el 17 de diciembre de 1958, cuando por orden del presidente Adolfo López Mateos, Díaz Ordaz, titular de Gobernación, le dio posesión como subsecretario de Gobernación; Echeverría lo llamó “respetado amigo”, aunque en su vida solamente lo había saludado una vez y Díaz Ordaz ni lo recordaba.

Hizo sus pininos como periodista, aunque ha sido señalado como un represor de la libertad de expresión, incluyendo el llamado golpe a Excélsior, el 8 de julio de 1976.

SE DESLINDÓ DE TLATELOLCO

Como responsable de la política interior de México, a Echeverría le correspondía operar lo relacionado con el Movimiento Estudiantil de 1968, que inició el 22 de julio de ese año por un pleito entre las pandillas de Los Araños y los Ciudadelos y llegó a su clímax el 2 de octubre siguiente en la Plaza de la Tres Culturas de Tlatelolco, con consecuencias históricas de carácter político y social que modificó la estructura del régimen priista.

Echeverría afirmó más de una vez, que el Movimiento Estudiantil era un caso de la administración local del Departamento del Distrito Federal (actualmente gobierno de la Ciudad de México) y que la incursión del Ejército era responsabilidad del comandante en jefe, que constitucionalmente es el Ejecutivo federal.

El saldo de la masacre en Tlatelolco fue de 30 muertos y 53 heridos graves, según la información de Excélsior del 4 de octubre de 1968. El 1 de septiembre de 1969, Díaz Ordaz, en su Quinto Informe de Gobierno dijo: “asumo íntegramente la responsabilidad personal, ética, social, jurídica, política, histórica, por las decisiones del gobierno en relación con los sucesos del año pasado”.

Diez días después de los hechos de la Plaza de las Tres Culturas iniciaron en Ciudad Universitaria los XIX Juegos Olímpicos México 68, en absoluta calma. Y terminaron igual.

LOS HALCONES, PANDILLA JUVENIL

El 10 de junio de 1971, en otra matanza de estudiantes, recordado como el Jueves de Corpus, o El Halconazo —Echeverría, que nació el 17 de enero de 1922 en el número 179 de la calle Querétaro de la colonia Roma, en la Ciudad de México–, era jefe del Ejecutivo federal, con absoluta autoridad sobre Alfonso Martínez Domínguez, jefe del Departamento del Distrito Federal (DDF), desde donde se creó y pagó al grupo paramilitar conocido como Los Halcones, aunque, según Echeverría, Los Halcones se crearon después del Movimiento Estudiantil de 68, en la administración del regente del DDF Alfonso Corona del Rosal, como un grupo preventivo ante distintos atentados detectados en la Ciudad de México.

En la información publicada el 11 de junio de 1971 como nota principal de Excélsior, se informó: “Marcha estudiantil frenada por grupos de choque; 6 muertos”. La nota, que fue una recopilación de información de diez reporteros, es una detallada crónica de los hechos de la manifestación que inició a las cinco de la tarde y narra paso a paso la refriega en Melchor Ocampo (actualmente Circuito Interior) y San Cosme. En una nota relativa, Alfonso Martínez Domínguez, regente del DDF, responsabilizó de los hechos a “grupos de diversas y encontradas tendencias políticas”.

Por estos hechos, Echeverría se comprometió a realizar una investigación, que nunca se supo en qué terminó, o si acaso alguna vez se realizó. La administración de Echeverría nunca responsabilizó a nadie penalmente.

En su biografía, Mis tiempos, publicada en 1988, el expresidente José López Portillo escribió que él y sus amigos, entre ellos Luis Echeverría, participaban en la colonia Del Valle, en una especie de pandilla a la que llamaban Los Halcones.

LA GUERRA SUCIA

Justo en los doce años en que Echeverría fue secretario de Gobernación y presidente de México, está la línea de tiempo en que operó la Guerra Sucia. Este operativo político-policiaco se encargó, con técnicas de persecución y tortura de escarmentar a los disidentes del gobierno, principalmente a los grupos estudiantiles del 68 y 71, y los grupos sociales que se radicalizaron y se convirtieron en grupos guerrilleros, a los que entonces el gobierno siempre dio trato de delincuentes.

A la mitad de su sexenio, en 1973, la mayor parte de los grupos guerrilleros que operaban en México se organizaron y dieron vida a la Liga Comunista 23 de Septiembre. Entre su estructura la Liga tenía un grupo llamado Brigada Roja.

Excélsior publicó en diciembre de 2007 un reportaje con los únicos testimonios de integrantes de la Brigada Blanca, una instancia político-policiaca-militar creada en el sexenio de Echeverría, en 1975, como respuesta a la operatividad de la Liga. Los exintegrantes de la Brigada Blanca dan fe de la orden de la Presidencia de la República para la creación de lo que oficialmente se llamaba Brigada Especial, que operó formalmente hasta 1983 y que en la persecución de los antagonistas gubernamentales dejó una estela de asesinatos y violaciones de los derechos humanos larga.

Durante la administración de Echeverría murieron Genaro Vázquez y Lucio Cabañas. Vázquez era líder de los maestros del estado de Guerrero; su muerte se registró el 2 de febrero de 1972 en un accidente automovilístico en una carretera de Michoacán, calificado como misterioso. Dos años después, el 2 de diciembre de 1974 Lucio Cabañas, murió en un enfrentamiento con militares. Cabañas y Vázquez eran líderes del Partido de Los Pobres.

Con el seudónimo de Mariano Escápite, el general Mario Arturo Acosta Chaparro —asesinado en calles de la Ciudad de México el 20 de abril de 2012–, reveló a

Excélsior en una plática en 2007, que siendo entonces mayor del Ejército pagó el entierro de su paisano, el guerrerense Lucio Cabañas, a quien persiguió por la sierra. Los restos de Cabañas fueron localizados en 2001 en un panteón de Atoyac, cuando sepultaban a una persona en la fosa ocupada por el guerrillero desde hacía 27 años.

En la historia de percusión gubernamental en contra los grupos guerrilleros está la masacre en una casa de seguridad de las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), organización que dio origen al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

El 14 de febrero de 1974, en la llamada Casa Grande de las FLN en Nepantla, Estado de México, 5 integrantes del grupo armado, que sigue hoy en operaciones, fueron asesinados. Entre ellos Deni Stock Prieto, una joven de 19 años, que es sobrina de Ignacio Carrillo Prieto, el fiscal que llevó a prisión domiciliaria a Echeverría en 2006.

FIN DEL DÓLAR FIJO

Cuatro meses después de haber terminado el sexenio de Echeverría, su sucesor, José López Portillo puso en marcha una serie de consultas para que en diciembre de 1977 se materializara la primera reforma política que reconoció a los partidos de izquierda, como el Partido Comunista Mexicano y se promulgaron amnistías para los grupos que había sido perseguidos en los últimos doce años, como la Liga Comunista 23 de Septiembre o el Partido de los Pobres, fundado en 1967.

Esta reforma política fue impulsada por Jesús Reyes Heroles, secretario de Gobernación y antagónico de Echeverría.

En la administración de Echeverría Álvarez se acabó el dólar de 12.50 pesos, que estaban vigentes desde 1954; se fue hasta 25 pesos por billete verde, en 1975. Ahí terminó el modelo económico conocido como Desarrollo Estabilizador. Puso en marcha un modelo conocido como Desarrollo Compartido, que buscaba subsanar las deficiencias del Estabilizador, pero fue todo lo contrario: dispendio de las finanzas públicas en obras sin resultados sociales a largo plazo; la inversión privada menguó; convirtió a la administración pública en el principal empleador; la inflación fue mayúscula y el desabasto de productos. Recibió el índice inflacionario en 4.96 y terminó en 27.20.

En mayo de 1973 nombró como su secretario de Hacienda a su amigo López Portillo. Fue en ese contexto que se dijo que la economía del país se manejaba desde Los Pinos.

En una estrategia que buscaba ser conciliadora, en 1971, Echeverría puso en libertad a los presos políticos del Movimiento Estudiantil de 1968. La condición fue que tendría que dejar México y salir exiliados. Se fueron a Chile, que era gobernado por Salvador Allende. Otros fueron a Perú. El 3 de junio de 1971, días antes del Jueves de Corpus, el entonces secretario de Gobernación, Mario Moya Palencia, anunció que los estudiantes exiliados podrían volver a México. Todos los estudiantes repatriados participaron en la organización de la marcha del 10 de junio, que era para apoyar a la Universidad Autónoma de Nuevo León.

PRESOS POLÍTICOS

El 4 de junio de 1971, Excélsior publicó en su primera plana el regreso de Chile del grupo de ocho estudiantes presos desde el 2 de octubre de 68 y que estuvieron exiliados en Chile. Raúl Álvarez Garín, Gilberto Guevara Nieblas, Luis Tomás Cervantes Cabeza de Vaca, Eduardo Espinosa Valle, Federico Emery Ulloa, José Tayde, Lino Oseguera y Roberto Escudero.

En ese contexto también regresó de Perú Pablo Gómez, el actual titular de la Unidad de Investigación Financiera de Hacienda, que, en la noche del 23 de abril de 1971, junto con Rubén Valdespino y Eduardo de la Vega, dejaron Lecumberri y de ahí salieron al exilio.

El 20 de diciembre de 1971, “quedaron libres los últimos 20 presos por los disturbios de 68”, se lee en una de las cabeza de primera plana de Excélsior, con una relativa que informa que la Procuraduría General de la República solicitó al juzgado primero de Distrito del Distrito Federal en materia penal, la libertad bajo protesta y el desistimiento de la acción penal sobre los delitos que no admiten ese beneficio, en relación con las personas  procesadas por los delitos del fuero federal con motivo de los acontecimientos de 1968.

A estas acciones emprendidas por Echeverría y otras se conocieron como la apertura democrática, que a decir del alcance fue mínimo. En 1973, en el contexto de la elección intermedia, se registró una modificación a la Ley Federal Electoral, por parte del Legislativo. Los cambios fueron la reducción de edad para ser diputado, a los 21 años y 30 para senador. En todo caso, la adecuación más significativa fue la baja en el porcentaje de votación para que los partidos conservaran su registro, del 2.5 a 1.5 por ciento.

CAMINO CON CHINA

Echeverría fue el presidente que inició la relación con China, en febrero de 1972. Se reunió con Mao Tse Tung. El 15 de julio de 2017, en su casa de San Jerónimo, el expresidente de México recibió la visita del embajador Qiu Xiaoqi, como reconocimiento a que Echeverría fue el precursor de las relaciones entre México y China. Esa había sido una de las últimas veces que se le vio públicamente, se distribuyeron fotografías del encuentro que se publicaron en Excélsior y otros medios.

En contexto de la pandemia por covid-19, el expresidente Echeverría fue fotografiado en el Estadio de Ciudad Universitaria, para que le aplicaran la primera dosis de la vacuna, el 16 de abril de 2021. Esa fue su última aparición pública.

Un gran yacimiento de petróleo se encontró en 1972 en el estado de Chiapas. Se perforaron los pozos Cactus I y Sitio Grande I, convirtiéndose en un hallazgo que junto con la producción de la región conocida como el Mesozoico Chiapas-Tabasco, reactivó las exportaciones petroleras de México en 1974 y para finales del sexenio de Echeverría, en 1976, las reservas de petróleo ascendieron a 7 mil millones de barriles, la producción a 469 millones de barriles anuales y las exportaciones a 34 millones y medio de barriles al año, abundancia petrolera que le tocó administrar a su sucesor, José López Portillo.

El 8 de octubre de 1974, Echeverría convirtió de Territorios federales a estados libres y soberanos a Baja California Sur y Quintana Roo, con lo que entonces se completaron 31 estados y un Distrito Federal.

AL VATICANO

Ciento diecinueve años después de la promulgación de la llamada Ley Juárez, cuando el presidente Benito Juárez menguó el poder de la Iglesia en los asuntos civiles y 18 años antes de que el presidente Carlos Salinas de Gortari modificara el artículo 130 de la Constitución que establece las relaciones entre la iglesia católica y el Estado Mexicano, en 1974, Echeverría viajó a El Vaticano.

Salvador del Río, periodista que a partir de 1980 tuvo una relación de amistad con el expresidente de México, comentó que María Esther Zuno, esposa de Echeverría le contó alguna vez que ella estaba muy preocupada por esa visita y que le decía ‘¿y cómo lo vas a saludar?’ La inquietud era por la costumbre ancestral de que el saludo al Pontífice es besando su anillo. Lo que no hizo Echeverría.

Ese fue el primer contacto que un Presidente de México tuvo con la Santa Sede, específicamente con el Papa Paulo VI y el argumento fue que Echeverría acudió al Vaticano para agradecerle al Papa el apoyo a la Carta de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados —aprobada el 12 de diciembre de 1974 por la asamblea general de la ONU—, conocida como Carta del Tercer Mundo. Esto desató polémica en México que se vanagloriaba de ser un estado laico.

El 10 de febrero de 1974, la nota principal de Excélsior fue “Consonancia de objetivos de LE y la Santa Sede, declaró Paulo”. En la portada hay dos fotografías de Echeverría y el Sumo Pontífice y la nota de Manuel Mejido fechada en Roma arrancó así: Paulo VI, dirigente moral de 600 millones de católicos, aseguró hoy al presidente Echeverría su apoyo a la carta de Obligaciones y Derechos Económicos de los Estados”.

Con los antecedentes de las matanzas estudiantiles de Tlatelolco 1968 y El Halconazo de 1971, el 14 de marzo de 1975, Echeverría asistió al auditorio Salvador Allende de la Facultad de Medicina de la UNAM para inaugurar los cursos de ese año para 250 mil alumnos y 18 mil profesores.

En el auditorio, el presidente de México fue blanco de los insultos verbales de cientos de estudiantes y trabajadores de la máxima casa de estudios. Al mismo tiempo que se originaba este zipizape, en la explanada de la rectoría había una manifestación de protesta por la presencia del jefe del Ejecutivo federal en la UNAM.

Echeverría estuvo en la UNAM con la complacencia del entonces rector Guillermo Soberón Acevedo, quien dijo que el Presidente estaba ahí en “calidad de universitario y jefe de las instituciones nacionales”.

Después de una serie de discursos, Echevarría habló ante el auditorio. Los abucheos no se hicieron esperar y cada vez fueron más sonoros. El Presidente de México se descontroló en un momento y llamó a los presentes “fascistas”.

Ese fue el momento en que todo estuvo fuera de control. Los efectivos del Estado mayor Presidencial, vestidos de civil y algunos camuflajeados entre los estudiantes, operaron una rápida salida del auditorio.

Según las crónicas, antes de que Luis Echeverría pudiera ser puesto bajo resguardo dentro de un auto Ford, modelo Maverick de color rojo, la cabeza del mandatario mexicano fue impactada con una piedra; según dicen fue un trozo de tepalcate que salió entre la muchedumbre que lo seguía

GOLPE A EXCÉLSIOR

El 27 de diciembre de 1974, Echeverría elevó al Departamento de Turismo a rango de secretaria de Estado, la misma dependencia que en 2009, el presidente Felipe Calderón quiso desparecer, como medida de austeridad.

Tres años antes —continuando con un proceso que inició Díaz Ordaz—, el 10 de agosto de 1971, un decreto presidencial, publicado en el Diario Oficial de la Federación le da acta de nacimiento a Cancún, en el DOF considerado “isla Cancún”, en lo que aún era un territorio, no estado y que 50 años después es uno de los centros turísticos más importantes de México, con visitantes nacionales y extranjeros.

Augusto Gómez Villanueva, un político que sigue en actividad, es diputado federal de la LXV Legislatura –y fue señalado como presidenciable en 1975–, se convirtió en el primer secretario de la Reforma Agraria, cuando en 1975, el presidente Echeverría elevó a secretaria de estado al Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización.

Cinco meses antes del término de su mandato constitucional, el 8 de julio de 1976, hubo un cambio brusco en la dirección en el periódico

Excélsior. Echeverría ha sido señalado históricamente por ser quien auspició a un grupo de cooperativistas encabezados por Regino Díaz Redondo para destituir a  Julio Scherer García y fraguar el llamado golpe a Excélsior.

El hecho provocó la salida de un nutrido grupo de periodistas de Excélsior, provocando la fundación de nuevos espacios como la revista Proceso y el diario Unomásuno, de Manuel Becerra Acosta, lo que multiplicó la oferta informativa en el país.

En La Presidencia Imperial, de Enrique Krauze, afirma que Proceso descubrió un plan de Echeverría para originar un boicot comercial en contra de Excélsior y así su gobierno lo podría salvar, como sucedió, con la publicación y el pago de toda la publicidad oficial, incluida la de los gobiernos de los estados.

CREÓ INSTITUCIONES SOCIALES VIGENTES

Durante el gobierno de Echeverría, para muchos sectores considerado de corte populista, para otros, nacionalista, se crearon instituciones de carácter social que siguen vigentes, como el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), Instituto del Fondo Nacional para el Consumo de los Trabajadores (Fonacot), el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart), la Procuraduría Federal del Consumidor, El Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe).

En la esfera educativa, la administración de Echeverría fundó La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el Colegio de Bachilleres, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) y se instituyó el Festival Internacional Cervantino.

Echeverría expidió el decretó a partir del cual, al pueblo lacandón les entregó 614 mil 321 hectáreas de la Selva Lacandona en Chiapas, convirtiendo a este grupo indígena en los más grandes latifundistas del país.

En la historia de México, Luis Echeverría ha sido el único expresidente con dos órdenes de aprehensión, una el 30 de junio de 2006 y otra el 20 de noviembre de ese mismo año.

También el único exmandatario que durante dos años fue aprisionado domiciliariamente, sujeto a proceso penal, acusado de genocidio por los hechos del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco y el Halconazo del 10 de junio de 1971. Y que en los dos casos fue declarado inocente y absuelto de cualquier responsabilidad por un Tribunal Colegiado en 2009. El Comité 68, que por años fue encabezado por Raúl Álvarez Garín, un histórico de los hechos de Tlatelolco, sigue pidiendo justicia.

“REMATEN A LOS ESTUDIANTES”

En 1984, Manuel Becerra Acosta, director de Unomásuno y subdirector de Excélsior el 2 de octubre de 1968, publicó el libro Dos poderes, donde escribió sobre lo ocurrido en el año olímpico:

“Además Tlatelolco ató al presidente (Díaz Ordaz) a su secretario de Gobernación. Fue Echeverría quien concentró la información de los servicios de espionaje, él coordinó a las fuerzas de seguridad con las autoridades civiles, él mantenía enterado de todo, hora a hora y a veces minuto a minuto en resúmenes informativos, al general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa y el soldado más respetado por el Ejército. Fue el gran operador de los instrumentos del Estado frente al grave conflicto con la juventud. Y estaba convencido de que existía una dirección del movimiento externa a los estudiantes y ajena a los jóvenes, una especie de conspiración manipulada por el extremismo, a la que también aportaba la derecha sus empeños de demolición”.

Como deslinde a su participación en los hechos del Movimiento Estudiantil de 68, Echeverría le dijo a Jorge G. Castañeda, para el libro La herencia, de 1999, que él no recibió ninguna instrucción del presidente Díaz Ordaz para negociar con los estudiantes, quizá con la idea de presérvalo como candidato. “Precisamente porque el Presidente siempre necesita –aunque no siempre puede lograrlo– conservar algunos precandidatos que no hubieran tenido asperezas con ciertos sectores”, dijo Echeverría.

En 2011, Enrique Herrera Bruquetas, creador del lema de campaña presidencial de Echeverría “Arriba y adelante” y que el 10 de junio de 1971 era el director de la Agencia Notimex, presentó el libro de Joel Ortega Juárez, titulado 10 de junio ¡ganamos la calle, dijo entonces que Echeverría pretendía que se abriera una cadena nacional en la televisión para afirmar que la manifestación estudiantil de aquel Jueves de Corpus “era obra de los emisarios del pasado”, por lo que había sido necesario reprimirla.

Herrera, quien renunció al puesto con Echeverría, sostuvo que el 11 de junio de 1971 sostuvo llamadas con Echeverría. “A las 7:30 me llamó, y dijo: vayan a Rubén Leñero —el hospital donde habían llegado los manifestantes heridos— y rematen a los estudiantes”.

LUIS POR SU ABUELO

Luis Echeverría fue uno de los cuatro hijos de Rodolfo Echeverría Esparza y Catalina Álvarez Gayou. Los otros fueron Rodolfo, Eduardo y Estela.

El nombre de Luis, se lo pusieron al expresidente de México en honor a su abuelo materno, Luis Álvarez León.

En la revista Impacto del 28 de abril de 1971, se publicó un adelanto del libro Mi cruzada en el apasionante mundo del deporte, de Lamberto Álvarez Gayou, tío de Luis Echeverría y primer presidente de la Confederación Deportiva Mexicana, entre 1933 y 1934.

La revista retomó el capítulo Brumas del pasado, mi árbol genealógico, donde se refería a su sobrino. Ahí escribió que Luis Echeverría ingresó a la Asociación Cristiana de Jóvenes, una institución deportiva y social, a la que pertenecía el padre del entonces presidente mexicano.

Según el hermano de la madre del expresidente, “Luis, como miembro de la familia Álvarez Gayou fue el predestinado para llegar a la Presidencia de la República. Mi tío Eugenio H. Gayou, quien fuera gobernador maderista en el estado de Sonora, podría haber sido el primer jefe del constitucionalismo si hubiera vivido, ya que don Venustiano Carraza fue a refugiarse con él cuando las estaba pasando negras… Posteriormente, mi finado hermano, Luis Álvarez Gayou, había sido nombrado por nuestro primo político, Adolfo de la Huerta, en 1920, para ir al Territorio Norte de la Baja California a batir al coronel  rebelde Esteban Cantú… El general Abelardo L. Rodríguez fue quien completó la misión y así llegó a ser presidente”.

SEXTO DE PRIMARIA EN LA CONDESA

La escuela primaria, Luis Echeverría la cursó entre Ciudad Victoria, Tamaulipas y la Ciudad de México.

Testimonio del fin del curso de primaria fue publicado en Excélsior. En el ejemplar del domingo 1 de marzo de 1970 —cuatro meses después de que Echeverría fue destapado como candidato del PRI a la Presidencia de México, el 8 de noviembre de 1969– se publicó una fotografía del sexto año de primaria de Echeverría y sus compañeros de curso.

A todo lo ancho de la primera página de la Sección B de este diario se publicó una enorme fotografía con el título: “Los compañeros de banca”. La nota está firmada por Abel Quezada. El caricaturista estelar del diario en esos días, consiguió la fotografía en la que aparece el grupo de alumnos del sexto año de la escuela Alberto Correa, de la colonia Roma, donde Echeverría estudió en 1934, después del regreso de su familia de Ciudad Victoria, Tamaulipas.

La fotografía, según el texto de Quezada la conservó Emilio Campos, un joven al que conocían como El socialista.

La escuela Alberto Correa donde estudió Echeverría, que aún existe, ocupa el predio donde alguna vez estuvo la Escuela Comercial Francesa, inaugurada en 1908 y luego el Internado Nacional; ese predio antes fue parte de la propiedad de la condesa de Miravalle. A Echeverría y su generación retratada en 1934, todavía les tocó estudiar en el edificio original que se modificó a finales de los sesenta, cuando Echeverría era un político poderoso.

NOVIO DE LA HIJA DE DIEGO RIVERA

Echeverría cursó la secundaria en la escuela diurna número 3 Héroes de Chapultepec, que está sobre avenida Chapultepec, entre Nápoles y Dinamarca. En 1938 cursó la preparatoria en San Ildefonso, la misma que el 30 de julio de 1968, cuando Echeverría era titular de Gobernación, recibió un bazucazo en la puerta, en el contexto del Movimiento Estudiantil de ese año.

Fue en ese tiempo preparatoriano, según la entrevista de Jorge G. Castañeda a Echeverría para el libro La herencia, cuando pensó en ser Presidente de México. Y también fue cuando siendo novio de Guadalupe Rivera, hija del pintor Diego Rivera, conoció al artista y sus ideas políticas.

En 1940, con 18 años de edad y en el inicio de sus estudios en la Facultad de Jurisprudencia, inició la publicación de la revista México y la Universidad, según 100 Breves biografías de mexicanos célebres, donde se incluye la de Echeverría, publicada en 1972 por la Lotería Nacional, cuando él gobernaba el país.

En 1941, la Universidad de Chile le otorgó una beca que Echeverría aceptó, dedicándose a estudiar la organización económica y social de aquel país por el que siempre guardaría un cariño profundo.

En La herencia de Castañeda, Echeverría dijo que a ese viaje también fue José López Portillo y que recorrieron Los Andes en camioneta.

En este contexto se puede entender la vinculación de Echeverría con Chile y su solidaridad total con ese país, con su pueblo y con Salvador Allende, cuando éste fue derrocado por el golpe de Estado protagonizado por Augusto Pinochet, el 13 de septiembre de 1973. Como presidente, Echeverría estuvo en Chile en 1972. Fue el entonces presidente mexicano que dio asilo político a miles de chilenos. Los primeros argentinos exiliados llegaron a México en 1974, aunque la dictadura en Argentina empezó en 1976.

EN 1946 ENTRÓ AL PRI

De Chile, Echeverría viajó a Argentina y cuando regresó a México fundó una organización universitaria llamada Mundo Libre Juvenil de México. Uno de los fundamentos que defendía esta organización era acabar con la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Y aspiraba, según los documentos de la organización, a la consolidación de una política justa, armoniosa y equilibrada entre las naciones, al respeto a las formas de gobierno, a la no intervención y al ideal de satisfacer las necesidades económicas de todas las naciones, de las fuertes y de las débiles. Que en todo caso es el comienzo de lo que fue la carta de Obligaciones y Deberes Económicos de los Estados de 1974.

En esos años juveniles de Echeverría Álvarez fue que empezó a canalizar a través del periodismo, una de las preocupaciones que, según la biografía de la Lotería Nacional, le acompañaron a lo largo de su vida: la universidad; y escribió su primer artículo periodístico en El Nacional.

Echeverría fue delegado oficial de la Asociación Juvenil por un Mundo Libre, y durante su ejercicio, el Congreso aprobó las ponencias presentadas por los delegados, ponencias que aspiraban a la independencia económica de América Latina, a la libertad de pensamiento, religión y enseñanza, así como la expresión, a la autodeterminación de las naciones y a la eliminación de prejuicios raciales.

FUE PERIODISTA

En 1945 presentó la tesis El sistema de equilibrio de poder y la sociedad de las naciones, con la cual obtuvo el título de licenciado en derecho.

Se convirtió en periodista universitario y siguió publicando artículos, convirtiéndose en editorialistas de El Nacional hasta 1946, cuando comenzó a actuar en el mundo de la política colaborando con el general Rodolfo Sánchez Taboada, presidente del PRI. Ese año fue que Echeverría ingresó a las filas priistas.

El 24 de febrero de 1947 Echeverría presidió el homenaje a la bandera en el teatro del Pueblo, pronunciando un discurso alusivo, en representación del presidente del PRI.

Al final de 1948 fue delegado general del Comité Central Ejecutivo del PRI y encargado de la presidencia del Comité Regional en el estado de Guanajuato.

El 16 de febrero de 1949 Sánchez Taboada anunció que Echeverría ocuparía el cargo de director de prensa y propaganda del PRI. A partir de ese momento las actividades políticas de Echeverría fueron múltiples.

Recorrió Zacatecas en 1950 con el candidato del PRI al gobierno de ese estado, José Minero Roque. En 1951 hizo lo mismo con el candidato a la gubernatura del estado de México, Salvador Sánchez Colín. Participó en el comienzo de la campaña de Adolfo Ruiz Cortines.

Cuando Sánchez Taboada fue designado secretario de Marina, Echeverría colaboró a su lado como director de Administración.

En el libro La herencia, Echeverría cuenta como estando en la Marina pasó a la Oficialía Mayor de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

“Un día me dice mi jefe: “váyase a Palacio, lo va a recibir el Presidente (Adolfo Ruiz Cortines); hay dos vacantes: una en la subsecretaria de Gobernación y otra en la Secretaria General del DDF, pero con (Ernesto) Uruchurtu”, como diciendo, si le toca verá qué trabajo…”

Salvador del Río, periodista que escribió dos libros sobre Echeverría, Proceso contra la historia, en 2007 y Conversaciones en San Jerónimo, contó a Excélsior, que siendo funcionario de la SEP, Echeverría atendió una huelga de las normales rurales y que uno de los líderes era ni más ni menos que  José Guadalupe Zuno, hermano de su esposa María Esther.

MUY CERCANO A LÓPEZ MATEOS

Desde la Oficialía Mayor de la SEP, el 29 de octubre de 1957, Echeverría saltó a la Oficialía Mayor del PRI, de cara a la elección presidencial que por ese partido compitió Adolfo López Mateos. “Modifica el PRI su cuadro y convoca a convención para el 15”, dice el título principal de Excélsior del 30 de octubre de 1957.

La nota firmada por Rogelio Cárdenas señala que, el PRI había restaurado su más alto cuadro directivo… “Dos fueron los personajes del alto mando del PRI que ocuparon ayer mismo sus respectivos cargos. Se trata del licenciado y diputado federal guanajuatense Rafael Corrales Ayala, designado secretario general y el licenciado Luis Echeverría, quien dejó la Oficialía Mayor de la Secretaria de Educación Pública, para ocupar la del partido, cargo que desempeñaba el señor Carlos Real”.

En esa misma primera plana del 30 de octubre de 1957 aparece una de las primeras fotografías públicas de Echeverría, con el pie: De Oficialía Mayor a Oficialía Mayor. Es el salto que da Luis Echeverría, de la SEP al Institucional.

De acuerdo con la entrevista de Echeverría con Jorge G. Castañeda, fue en su cargo en el PRI donde Echeverría se ganó la confianza de Adolfo López Mateos, a quien había conocido en el Senado.

Salvador Del Río, contó que la confianza de López Mateos se la ganó Echeverría ya que Corrales Ayala permanecía ausente mucho tiempo y el candidato presidencial se apoyaba en el Oficial Mayor priista.

Cuando López Mateos resultó electo presidente de México y asumió el 1 de diciembre de 1958, Echeverría fue designado subsecretario de Gobernación, a los 36 años. Cargó del que tomó posesión el 17 de diciembre de 1958.

De acuerdo al ejemplar de Excélsior del 18 de diciembre de 1958, en la página 26 se publicó una nota y una fotografía alusiva al nombramiento como subsecretario de Gobernación.

En la fotografía están el secretario de Gobernación, Gustavo Díaz Ordaz, estrechando la mano de su subsecretario, que tenía a cargo los asuntos de migración. En el acto, Díaz Ordaz dijo sobre Echeverría: “Se trata de un abogado que distingue a su profesión y ha desempeñado las funciones oficiales que se le han encomendado con entusiasmo y decisión”.

Echeverría dijo en esa toma de posesión como subsecretario: “Es una honra venir a colaborar con una persona de la capacidad, cualidades y patriotismo del señor licenciado Díaz Ordaz, respetado amigo mío…”

DÍAZ ORDAZ  NI LO CONOCÍA

En La herencia, Echeverría reveló que no tenía ninguna relación con Díaz Ordaz, que lo había saludado una sola vez y que el titular de Gobernación ni se acordaba de él.

“Ya tenía dos semanas y media de haber tomado posesión el general (Alfonso) Corona del Rosal, como presidente del PRI y me habló a la Oficialía Mayor: “Suba abogado”. Yo estaba encantado, dije: “me voy a quedar trabajando en el partido, con el general Corona, con mi vieja admiración”, porque él había sido amigo de mi jefe, Sánchez Taboada… Subí y me indicó: “Váyase usted para Bucareli, lo felicito. Que sea para bien, lo va a recibir en este momento el secretario de Gobernación”. Me fui del PRI a Bucareli, me recibió el licenciado Díaz Ordaz, y me dijo: “Abogado, me ordena el señor presidente López Mateos que lo invité a ser subsecretario”. Me dijo con toda claridad “me ordena”.

Con la representación del presidente López Mateos, Echeverría fue al segundo informe de gobierno del gobernador de Puebla, Fausto Manuel Ortega, el 15 de enero 1959, según consta en el ejemplar de Excélsior, publicado el 17 de enero de 1959, en la página 13.

Con la misma representación presidencial, el 28 de julio de 1959 fue al puerto de Veracruz a conmemorar la expedición de la Ley del Registro Civil, formulada por el gobierno de Benito Juárez.

El 1 de abril de 1960 representó al presidente en el informe de gobierno del gobernador de Guerrero, Raúl Caballero Aburto y contestó el informe.

En agosto de 1960 estuvo en Londres como representante del gobierno de México ante el segundo congreso sobre la prevención social y tratamiento del delincuente.

En 1963, el 15 de septiembre, Echeverría pronunció un discurso en San Francisco, California, en el cual enalteció la memoria de los próceres de la Independencia de México. En el acto, según la nota informativa publicada en Excélsior, el alcalde de San Francisco, Jorge Christofer le entregó las llaves de la ciudad a Echeverría, y en reciprocidad, el funcionario mexicano le regaló una charola de plata.

Al iniciarse la campaña presidencial de Gustavo Díaz Ordaz, en noviembre de 1963, Echeverría fue designado encargado del despacho en la secretaria de Gobernación.

Sin ninguna relación de amistad durante el tiempo que trabajaron juntos en Gobernación, un buen día, según le dijo Echeverría a Castañeda, llegó Díaz Ordaz y le anunció: “Abogado, me voy de candidato; se queda usted de secretario encargado del despacho mientras decide el señor presidente”.

En el cargo permaneció hasta el fin de la administración del presidente López Mateos. El 1 de diciembre de 1964, Día Ordaz lo nombró secretario de Gobernación.

En las elecciones del 5 de julio de 1970 Echeverría fue candidato del PRI, PARM y PPS, su oponente panista fue Efraín González Morfín. Echeverría reconoció que Díaz Ordaz estuvo a punto de cambiarlo como candidato presidencial por Alfonso Martínez Domínguez, porque no le gustó su campaña.

De hecho, el detalle que más molestó al presidente Díaz Ordaz ocurrió en Morelia, cuando en un acto en la Universidad Nicolaíta, según la nota de Excélsior, Echeverría había pedido tribuna libre. Después de cinco jóvenes oradores, habló Echeverría. Concluyó su discurso y cuando iba hacia los pasillos de la Universidad Nicolaíta, un estudiante trepó a la tribuna y pidió un minuto de silencio por los muertos de Tlatelolco.

Como candidato presidencial, según la crónica de Guillermo Ochoa, publicada en Excélsior el 2 de diciembre de 1970, Echeverría recorrió 56 mil kilómetros por el país. El 22 de septiembre de 1970, el Congreso, erigido en Colegio Electoral, declaró válida la elección. Y desde entonces no volvió a cruzar palabra con el expresidente Díaz Ordaz que murió el 15 de julio de 1979.

NOBEL DE  LA PAZ Y ONU

En la recta final de su sexenio, Echeverría quería seguir siendo influyente. Quería que su presencia no se circunscribiera exclusivamente a México.

A mediados de 1976, un grupo de legisladores propusieron que Echeverría fuera candidato al Premio Nobel de la Paz, debido a la acogida que había tenido la Carta de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados. Pero fracasó el intento.

El 16 de octubre de 1976, la comisión especial del Parlamento Noruego, encargada de la nominación del ganador del premio Nobel de la Paz, decidió declararlo desierto. Desde la Segunda Guerra Mundial, esa fue la décima vez que se declaró desierta. Los candidatos en 1976 fueron Luis Echeverría, presidente de México, y el de Finlandia, Urho Kekonen. También la madre Teresa de Calcuta.

Dos días antes de dejar el poder, el 29 de noviembre de 1976, Echeverría decidió postularse como candidato a secretario general de la ONU, para sustituir al austriaco Kurt Waldheim, para el periodo que comenzaba el 1 de enero de 1977. Lo que tampoco ocurrió. Waldheim fue reelecto y fue secretario general de la ONU hasta 1981.

Las intenciones de Echeverría de instalarse en Nueva York, las conocían en la embajada de Estados Unidos en México desde el 1 de agosto de 1975, según el l cable 1975MEXICO06867_b de Wikileaks, revelado en abril de 2013.

Después de haber dejado Los Pinos, el 30 de noviembre de 1976, el expresidente Echeverría comenzó a preparar su salida del país. José López Portillo, gran amigo de la juventud, testigo de su boda con María Esther Zuno —el 2 de enero de 1945—, y su sucesor, lo mandó lejos. Primero lo nombró representante diplomático de México ante Australia, Nueva Zelanda y las islas Fiji. Luego lo envió como embajador de México ante la Unesco, con sede en París, hasta 1979.

Posteriormente Echeverría se hizo cargo en México del Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo y asumió la presidencia de la Asociación Latinoamericana de los Derechos Humanos.

En noviembre de 2001, Vicente Fox, el primer presidente en la historia de México no priista, puso en la mira a Echeverría, al crear la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP), a cargo de  Ignacio Carrillo Prieto, tio de Demi Stock Prieto, guerrillera de las FLN asesinada en 1974. Las matanzas de estudiantes en Tlatelolco en 1968 y la del Jueves de Corpus en 1971 rompieron la aparente tranquilidad en la que vivía el expresidente Echeverría.

DECLARÓ ANTE EL MP

El 4 de agosto de 2002, el periodista Jorge Fernández Menéndez, publicó en Milenio Semanal un reportaje en el cual revelaba que en el secuestro y asesinato del empresario regiomontano Eugenio Garza Sada, ocurrido el 17 de septiembre de 1973, el gobierno de Echeverría había sido avisado año y medio antes, de lo que planeaban integrantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre y no hizo nada para detener el atentado.

La investigación de Fernández Menéndez, que en 2006 se convirtió en el libro Nadie supo nada, la verdadera historia del asesinato de Eugenio Garza Sada y actualmente columnista de

Excélsior, se basó en documentos desclasificados de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), con motivo de los trabajos de la FEMOSPP.

El documento de la DFS desclasificado, titulado “Planes de secuestro de los industriales Eugenio Garza Sada y Alejandro Garza Lagüera”, está fechado el 22 de febrero de 1972.

La tesis de Fernández Menéndez sobre el asesinato del fundador de Grupo Monterrey se basa en el enfrentamiento que Echeverría y Garza Sada tuvieron por la compra de la Cadena García Valseca, organización editora de periódicos.

En la información publicada por este diario el 18 de septiembre de 1972, da cuenta del hecho y en una nota se informó que el presidente Echeverría había nombrado al secretario de Industria y Comercio, Carlos Torres Manzo, como su representante en el sepelio de Garza Sada.

Sin embargo, en la edición del día siguiente, una fotografía muestra a Echeverría caminando en el cortejo fúnebre del empresario. Y la nota de Víctor Payán, enviado de Excélsior inicia así: “Después de señalar su disgusto por el asesinato del industrial neolonés Eugenio Garza Sada; sacrificado por un grupo de fanáticos o enajenados”, el presidente Echeverría lo puso como ejemplo del progreso de esta entidad y dijo que “aquí los industriales no han vendido negocios a capitales extranjeros y sí se han reafirmado los intereses nacionales”.

Echeverría tuvo que declarar ante el Ministerio Público por los casos de Tlatelolco y el Halconazo, y luego en 2006 se abrió un proceso en su contra por genocidio, que lo llevó a enfrentar prisión domiciliaria. El juicio terminó en 2009, cuando un tribunal federal decretó libertad absoluta y lo exoneró de los cargos de genocidio.

Convertido en el primer expresidente de México en recibir un auto de formal prisión y permanecer en prisión domiciliaria, Echeverría ha pasado los últimos años de su vida en su domicilio de San Jerónimo Lídice —a donde llegó a vivir desde 1955, cuando no había ni Periférico para llegar a esa zona de la Ciudad de México y donde la familia Echeverría-Zuno tenía una granja que daba servicio a la comunidad—, con esporádicos viajes a Cuernavaca o a Ixtapa-Zihuatanejo.

La aparente tranquilidad en la que vivía Echeverría no se rompió solamente por las denuncias penales de hechos del siglo pasado que los persiguieron hasta el siglo XXI.

La primera fue en 1983. Ese año murió su hijo Rodolfo Echeverría Zuno, a la edad de 31 años. Apareció ahogado en una alberca, cuando se perfilaba para ser el heredero político de entre los ocho hijos —Luis Vicente, María del Carmen, Álvaro, María Esther, Rodolfo, Pablo, Benito y Adolfo— que Echeverría procreó con María Esther Zuno Arce.

Otra sacudida ocurrió en 1995. Ese fue un enfrentamiento que Echeverría tuvo con el entonces también ya ex presidente de México, Carlos Salinas de Gortari. Con ganas de retomar un papel protagónico en la política nacional, en septiembre de ese año, Echeverría acusó a Salinas de la crisis económica del país y de haber querido buscar una relección.

Salinas se defendió de los dichos de Echeverría y lo acusó de ser el coordinador de un grupo de políticos que habían sido sus colaboradores y que arremetían en su contra. Fue entonces cuando Echeverría acuñó la frase: “No coordino a nadie, ni a mis nietos”.

El 19 de mayo de 2020, cuando la pandemia arreciaba Álvaro Echeverría Zuno fue encontrado sin vida, al parecer por suicidio, en una casa de Cuernavaca, Morelos. Según algunas versiones, el expresidente no había sido informado del hecho, dada su avanzada edad.

DURA PÉRDIDA

La muerte de doña María Esther, el 4 de diciembre de 1999, fue otra de las grandes perturbaciones que tuvo Echeverría fuera de Los Pinos. “La compañera María Esther”, como le decía Echeverría a su esposa. Ella fue una pieza clave en la vida del abogado, que se casó con ella después de un noviazgo fugaz, de unos cuantos días, se menciona que fueron ocho.

Con motivo de la muerte de la esposa del expresidente, Guadalupe Loaeza publicó algunos destellos de lo importante que María Esther fue en el clan Echeverría-Zuno, en la etapa de la expresidencia de su marido. En el texto de la escritora refiere las historias que “la compañera María Esther” les contaba a sus nietos, cuando la pareja era joven.

“Como estábamos muy pobres, de luna de miel nos fuimos a Cuernavaca. A mí no me importaba que su abuelo no tuviera dinero. Me importaba que tuviéramos las mismas ideas y que fuera inteligente. Además, no me lo van a creer, pero yo ya sabía que llegaría muy lejos. Recuerdo que un día, recién casados, estábamos paseando por el Zócalo y cuando justo pasamos enfrente de Palacio (Nacional), le señalé el balcón y le dije: ‘Mira, Luis, allí vas a estar tú’. Él no me creyó. Esa noche, me acuerdo, fuimos a merendar al Café Tacuba y me preguntó que por qué le había dicho eso. ‘Es que clarito te vi’, le contesté. Se rió y me besó la mano. Ya ven, niños, yo siempre he sido muy intuitiva. Yo sabía que su abuelo llegaría a ser Presidente de la República…”, escribió Loaeza.

“QUIERO SER PRESIDENTE”

Mauricio González de la Garza, escritor y editorialista de Excélsior a finales de los setenta y principios de los ochenta y que tenía una columna llamada Mauricio Dice, publicó en 1981 el libro Última llamada. En la página 295 escribió que Margarita Michelena, otra escritora, contaba que Luis Echeverría solía decir desde su adolescencia “yo quiero ser Presidente de México”.

Una de las mayores desgracias en la vida del expresidente Echeverría fue justamente el fallecimiento de doña María Esther. Prueba del fervor que Echeverría le ha tenido a su esposa muerta –a consecuencia de complicaciones de diabetes–, es que el expresidente de México tiene junto a él, en su recámara una efigie de doña María Esther, contó alguna vez el abogado Juan Velázquez.

Sobre la gran intranquilidad que Echeverría vivió al ser procesado penalmente, Velázquez comentó:

“Fue muy pesado, porque durante todo ese proceso que duró varios años, don Luis estuvo en aprisionamiento domiciliario, claro no fue de a tiro carcelario, pero el dicho ‘la jaula, aunque sea de oro, jaula se queda’, es real. Sin embargo, don Luis enfrentó esa historia con enorme dignidad. Con el absoluto convencimiento de que sería absuelto”.

El abogado de Echeverría contó que durante los tres años que defendió ese caso veía constantemente al expresidente. “Lo mantenía informado, todavía más me preguntaba; le explicaba mis alegatos, mis defensas. Afortunadamente me tuvo la confianza suficiente para que, no obstante, todos los traspiés que fueron sucediendo pues me mantuviera como abogado para al final de cuentas conseguir la absolución”.

LA VENGANZA DE VICENTE FOX

En el libro Procesos contra la historia de Salvador del Río está la explicación sobre por qué el presidente Fox puso en marcha la fiscalía contra los delitos del pasado.

El texto plantea que el encono de Fox contra Echeverría data de 1974, cuando un grupo de empresarios se reunió con el presidente en Los Pinos y que entre ellos estaba Fox, como representante de la Coca-Cola, para plantearle un asunto del precio del azúcar. Los empresarios querían subir el precio del refresco o tener un subsidio al endulzante, cosas que no ocurrieron.

En 1996, Echeverría invitó al gobernador de Guanajuato, Vicente Fox a una comida en una casa que había construido en la parte alta de la capital. En esa reunión –dice el libro de Del Río–, el expresidente comentó que durante su administración se adquirió la casa donde nació Diego Rivera —a quien Echeverría admiró desde joven—, para convertirla en museo; y dice el texto que Fox preguntó “¿dónde nació quién?”

Un tercer episodio entre Fox y Echeverría que lleva a la conclusión de que hubo una venganza en contra de Echeverría también está en ese libro de Del Río. Es sobre la petición que le hizo Fox a Echeverría para que el expresidente donara la casa que tenía el Centro de Estudios del Tercer Mundo en la entidad, a lo cual Echeverría se negó, diciendo que era patrimonio familiar.

Con motivo de la conmemoración de los 45 años de la matanza de Tlatelolco, en 2013, el periodista Jacinto Rodríguez Munguía publicó en la revista emeexis una entrevista con Benito Echeverría Zuno, hijo del expresidente y le preguntó:

—¿Cuál es el mejor recuerdo que tiene de su padre?

—El mejor, cuando me acompañó en mi boda y en el bautizo de mi hija. Cuando disfrutamos una buena ensalada y una buena carne en 1978, fuera del país. O cuando me llevó a China a mis 18 años de edad.

—¿Del presidente? Cuando lo vi hablar en las Naciones Unidas a nombre de México y de América Latina. Admiro más al mexicano, y quiero más al padre y lo respeto profundamente.

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