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Hermann Hesse / Corre, Conejo

logotipo de Milenio Milenio 05/05/2022 Juan Gerardo Sampedro

Alguna vez me preguntaron, en una encuesta de esas que abundan, si tenía presente cuál había sido el libro leído por primera vez completo en mi vida. Hay notables marcadores inolvidables. No dudé entonces en responder inmediatamente: “El Lobo Estepario” de Hermann Hesse. Como ocurre en estas breves encuestas en una segunda interrogante se mencionaba cómo es que llegaron esos folios, por qué se obtuvo esa y no otra referencia. 

Me lo regaló mi hermano mayor, dije. 

Entre paréntesis: mis padres nos acercaron todo tipo de lecturas, mi abuela era una memoriosa de la poesía mística: aprendimos así los versos de los clásicos. Luego, en Lasalle, el hermano Maurilo Barriga Gaona, hizo conciencia en mí de lo “imprescindible” y la importancia que hay a la hora de elegir una lectura. 

Al pasar el tiempo retomé “El Lobo Estepario” porque -queda claro- un cuasi puberto, seguramente, habría entendido poco o nada, quizá lo anecdótico y no más. 

Los estudiosos de la obra de Hermann Hesse reforzaron la idea de que sus libros eran, precisamente, “lecturas para jóvenes”: algo hay de todo eso. 

El asunto ahora es que ahora, después de una no tan prolongada ausencia, tengo en mis manos el más reciente número de la revista “Corre, Conejo” dedicada al Premio Nobel en 1947. Debo subrayar, de su contenido, las “lecturas para minutos” que vienen incluidas: reflexiones que -al paso de los años, a esta nueva edad- nos hacer creer que el mundo no es como lo hemos percibido, que no todo está perdido aunque haya ojos siniestros y pensamientos perversos tan de cerca: “El paraíso acostumbra siempre a presentársenos como paraíso únicamente cuando ya hemos sido expulsados de él”.Resalto dos espléndidos textos de este número: “Por qué leen a Hesse”, fragmentos de Kurt Vonnegut Jr, en el que se reafirma la conciencia de que Hermann Hesse es “profundamente amado por la casi totalidad de los jóvenes que bordean la búsqueda”. Se han impreso millones de sus títulos en todo el planeta. José María Espinasa, escribe sobre la banalización del libro ante los abusos de la tecnología: las redes provocan desconfianza. Lo cierto es que no aplica en autores como Hermann Hesse: un sondeo arroja ventas de las reediciones buscadas por gente joven.

Corre, Conejo sigue una ruta veloz, su director José de Jesús Sampedro, se ha propuesto que, en efecto, siga corriendo.

@Coleoptero55

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