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Ezequiel Farca y Cristina Grappin diseñaron este refugio en el bosque

logotipo de Architectural Digest Architectural Digest 22/06/2020 Katia Albertos
Los juegos de luces y sombras naturales dotan de ritmo y texturas a todos los espacios de la residencia. © Roland Halbe. Los juegos de luces y sombras naturales dotan de ritmo y texturas a todos los espacios de la residencia.

ARQUITECTURA Y DISEÑO INTERIOR: EZEQUIEL FARCA + CRISTINA GRAPPIN

Para quienes vivimos en la Ciudad de México resulta fácil perder de vista que, más allá del caos vial y los grandes edificios, existen inmensas áreas boscosas en sus alrededores con una extraordinaria riqueza natural. Casa Alena, un proyecto desarrollado por la firma Ezequiel Farca + Cristina Grappin, se encuentra justamente en uno de estos privilegiados terrenos, rodeada de árboles y un riachuelo, a las afueras de la capital mexicana.

Ahí, en una superficie de alrededor de cinco mil metros cuadrados, los socios desarrollaron una propuesta integral, que abarcó tanto el diseño arquitectónico como de interiores, inspirada en la misma naturaleza que rodea a la casa. “Queríamos crear un proyecto residencial que respetara los árboles y su topografía, además de aprovechar los mismos para las vistas interiores. Nos enamoramos de sus majestuosos encinos y parte importante de la decisión del emplazamiento de la casa fue dirigirla hacia éstos, aprovechando que también esta orientación sería la mejor para beneficiarse del recorrido del sol y las vistas hacia las montañas”, explicó Cristina Grappin. Por este motivo, la planta baja de la vivienda se encuentra en el punto más bajo del terreno, atributo que, además, brinda gran privacidad al proyecto y crea una conexión directa entre interior y exterior.

Los ventanales permiten crear una conexión directa con la naturaleza, difuminando la frontera entre exterior e interior. © Roland Halbe. Los ventanales permiten crear una conexión directa con la naturaleza, difuminando la frontera entre exterior e interior.
“Es un espacio que nos integra al mundo natural, que nos rodea para darnos una sensación de paz”, Cristina Grappin.

“Fue importante emplazar la casa en el terreno de tal manera que los niveles se adecuaran a la topografía existente, lo cual no fue fácil, ya que es muy pronunciado. Al interior de la planta baja, tuvimos que hacer ligeros cambios de nivel en la parte oeste, como los servicios, para no excavar tanto en el terreno y aprovechar las curvaturas naturales del sitio. Esto nos permitió siempre tener los mismos niveles entre las áreas sociales y sus terrazas y jardines”, expuso Cristina.

Una de las prioridades en el diseño de la residencia fue el estudio del entorno natural y su contexto, de manera que se redujera al máximo el consumo energético, para lo cual contaron con la colaboración de un consultor bioclimático. “Se diseñaron sistemas de muro que ayudaron a que la casa sea térmica. Usando éstos y otros métodos de diseño pasivo, pudimos crear espacios interiores con confort térmico, eliminando la necesidad de aire acondicionado. También se especificaron sistemas activos, tales como paneles fotovoltaicos, sistemas de purificación de agua, entre otros”, puntualizó.

La fuente de inspiración de Casa Alena fue su propio entorno, por lo que la selección de materiales contempló elementos exclusivamente naturales, como la piedra caliza o el travertino local. © Roland Halbe. La fuente de inspiración de Casa Alena fue su propio entorno, por lo que la selección de materiales contempló elementos exclusivamente naturales, como la piedra caliza o el travertino local.

Fueron cerca de tres años los que Farca y Grappin dedicaron al minucioso proceso de diseño y construcción de Casa Alena, durante los cuales trabajaron de forma muy cercana con su cliente. “Al principio nos enseñaron imágenes de arquitectura con un estilo californiano y/o clásico. Al estudiar más a nuestro cliente y su modo de vivir, entendimos que lo que les gustaba de las fotografías eran los usos espaciales, mas no tanto el estilo. Realmente creemos que lo más importante no es el estilo, sino que los espacios funcionen y cumplan con su objetivo; resolver los problemas a través del diseño. Así que nos arriesgamos y diseñamos una casa contemporánea”, afirmó Cristina Grappin.

En definitiva, si existe un atributo que distinga a esta residencia es la naturalidad con la que coexiste con su entorno, creando la experiencia para quienes la habitan, de simplemente ser, en armonía y serenidad, lo cual queda particularmente de manifiesto en áreas como la sala. “Cuando se abren las puertas de vidrio, se integra con el entorno. Aún con las puertas cerradas, exterior e interior se unen a través del diseño. Es un espacio lleno de luz natural donde puedes ver las texturas que generan las sombras de los árboles que la contienen. Un espacio que nos integra otra vez al mundo natural que nos rodea para darnos una sensación de paz”, concluyó la arquitecta.

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Galería: Recorre Casa Alena por Ezequiel Farca + Cristina Grappin (Architectural Digest)

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