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Un paseo por los palacios de 'La cocinera de Castamar'

logotipo de Traveler Traveler 19/02/2021 Irene Crespo
La cocinera de Castamar © Atresmedia Televisión La cocinera de Castamar

Cocinar es compartir, es transmitir, es descifrar recetas y transformarlas hasta dar con el ingrediente especial y único en cada plato y en cada uno de nosotros. El ingrediente que nos hace especiales. Clara Belmonte (Michelle Jenner) escribe esto en su diario. La protagonista de La cocinera de Castamar, nueva serie (estreno 21 de febrero en Atresmedia Premium), basada en la novela homónima de Fernando J. Múñez, es una joven que sufre agorafobia desde que su padre fue asesinado, que entra a trabajar en el Palacio de Castamar como medio de supervivencia y que reencontrará en la cocina su salvación.

La cocina, el buen comer, son eje vertebrador de esta serie que gira alrededor de las corruptelas de este Palacio, supuestamente situado a las afueras de Madrid. Los tejemanejes de unos y otros personajes, nobles o del servicio, que Clara sueña con unir a través de la cocina. En esa visión gastronómica nos reconocemos. La salvación del personaje del Duque de Castamar, Don Diego (Roberto Enríquez), por ejemplo, llegará a través de esos platos con los ingredientes exactos.

La cocinera de Castamar © Atresmedia Televisión La cocinera de Castamar

En ese sentido, esta serie histórica (pero de tramas ficticias) está situada alrededor de 1720. Y la época y la premisa incluía dos retos: encontrar las localizaciones perfectas y reproducir una cocina y recetas fieles al momento. Era el reinado de Felipe V, el primer Borbón, y aunque en 1720 quizá la transición de la arquitectura y gustos austriacos no se había completado al estilo francés, en la serie optaron por este último, más refinado y decorativo.

El jefe de localizaciones, Paco Úbeda, tuvo como primera misión encontrar un Palacio más o menos de la época que sirviera como referencia para inspirar al equipo de arte y, con suerte, que acabara siendo el Castamar de la serie. Lo encontraron rápido, como dice Úbeda “cuando se trata de época en Madrid, hay una veintena de sitios”. Y ellos eligieron el Palacio del Infante Don Luis, en Boadilla del Monte, un conjunto de Patrimonio Nacional que es la fachada de este Castamar. Y donde también pudieron rodar las escaleras centrales y los jardines inmediatos.

La cocinera de Castamar © Atresmedia Televisión La cocinera de Castamar

Pero Castamar está troceado en mil sitios. Una vez más, la magia de la pantalla. Los interiores son decorados construidos en plató. Y los exteriores se dividen por toda la Comunidad de Madrid y provincias cercanas. La vista del primer capítulo en la que se ve el Palacio al fondo y ocurre el terrible accidente de la muerte de la mujer de Don Diego, no es Boadilla, son los jardines del Palacio de Riofrío, en Segovia. Mientras que muchos de los paseos que dan los habitantes e invitados de este palacete supuestamente por su finca, se recrearon en La Granjilla, en El Escorial. “Una finca de la época de Felipe II donde hacían las recreaciones de los barcos, que es un lugar típico de rodaje”, cuenta Úbeda.

Y, por último, necesitaban un patio de servicio, ese que Clara solo ve desde la ventana, por su miedo terrible a salir. “No existe un palacio que tenga las zonas de las cocinas abajo y dé a un patio con animales”, dice Úbeda. “Así que cuando la cocinera mira por la ventana en plató, lo que se ve fuera lo recreamos en la Cartuja de Talamanca del Jarama, otro clásico de ir a rodar”.

La cocinera de Castamar © Atresmedia Televisión La cocinera de Castamar

MÁS PALACIOS

Castamar no es el único Palacio en la Corte, claro. El Duque es un hombre muy bien posicionado al que el propio Felipe V exige su presencia y regreso a Madrid, así que el palacio real también sale representado en la serie. Pero es muy difícil o casi imposible rodar en el Palacio Real o el Alcázar y lo recrearon entre dos espacios: los interiores son los del Palacio de Fernán Núñez, cerca de Atocha, “otro habitual de las producciones de época”, confirma Úbeda. Y los exteriores son los de la Quinta del Duque de Arco, en El Pardo, Madrid.

También rodaron interiores en Casa de América y para las escenas en espacios religiosos, usaron el Monasterio de Uclés, en Guadalajara; y el de San Bartolomé de Lupiana, en Cuenca. Ese es el convento del que supuestamente sale Clara y que también harán pasar por otro centro religioso.

La cocinera de Castamar © Atresmedia Televisión La cocinera de Castamar

CON LAS MANOS EN LA MASA

La cocina como metáfora y motor de la historia es, en este caso, una estancia más importante que el salón principal de Palacio. La documentación para construirla tal y como habría sido en la época pasó por visitar las del Palacio Real y a la hora de ponerse a cocinar, contaron con una asesora y conocedora de las recetas y tipos de alimentos que se usaban entonces.

“Se cocinaba con producto muy basto”, explica Mercedes Canales, diseñadora de los decorados de Castamar. “Investigamos sobre alimentos, y vimos por ejemplo, que la patata no se comía, se la daban a los animales”. Mucha ave, mucha carne y todos esos productos de huerta llegaban a la cocina un poco sucios, “no tan perfectos como ahora”, dice. Pero después salían de la cocina al salón que da hasta pena comerlos. La decoración de los festines fue otro trabajo fundamental en esta serie que aspira al buen comer como herramienta de igualdad social.

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