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Me diagnosticaron la enfermedad de Alzheimer: así ha cambiado mi vida

logotipo de Reader's Digest Reader's Digest 10/17/2018 Lambeth Hochwald
a person posing for the camera: Debbie Waskow alzheimers © Provided by Trusted Media Brands, Inc. Debbie Waskow alzheimers

Por Deborah Waskow (como se le contó a Lambeth Hochwald)

En 2015, a Deborah Waskow se le diagnosticó la enfermedad de Alzheimer. Tenía solo 59 años. Ahora, 62, Waskow vive con su esposo, Dan, en Bryan, Texas. Ella se desempeña como asesora de pacienetes que se encuentran las Etapas Tempranas para la Asociación de Alzheimer; ayuda a educar a la gente sobre la enfermedad. Waskow comparte su historia:

El diagnóstico

Hace tres años, estaba trabajando como asistente legal. Durante un año o más, mi trabajo comenzó a verse efactado. Finalmente llegué al punto en el que no podía concentrarme, una de las primeras señales de que algo estaba mal. Estaba olvidando cosas todo el tiempo. Un día, lancé los papeles que estaban sobre mi escritorio al aire y le dije al gerente de mi oficina: "Ya no puedo hacer esto". El trabajo legal es complicado y hay que tener un buen cerebro para hacer ese trabajo.

Poco después de dejar mi trabajo, hablé con mi médico de cabecera sobre el historial de mi familia de Alzheimer; mi padre y mi abuelo lo tuvieron y mi madre padece la enfermedad en la actualidad. Me enviaron con otro médico que realizó pruebas cognitivas y una exploración PET. Las pruebas lo confirmaron: tengo los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer.

No hace falta decir que mi vida ha cambiado. Mi esposo se retiró poco después de mi diagnóstico, así que pasamos mucho tiempo juntos. Escribo en mi blog en Facebook. En lugar de ir a trabajar, me paso los días almorzando con mis amigos y visitando a mi madre, que vive a una hora de distancia en automóvil. Pude conducir para ir a verla hasta hace poco, ya que me he perdido un par de veces. La situación no fue terrible, pero me había perdido lo suficiente como para asustarme. Ya no conduzco más allá de la ciudad. Me quedo en la ciudad y puedo hacer cosas como conducir al supermercado y regresar. Estoy comforme con eso.

Una forma en la que mi vida realmente ha cambiado es que ya no horneo. Me encantaba hacer pasteles, tartas y galletas, pero tuve que parar porque seguía olvidando los ingredientes. Mi esposo incluso fue a comprar tazas medidoras diferentes y me dijo que pusiera harina en una taza y azúcar en otra, pero es difícil seguir las recetas, incluso las que he hecho por años. Soy una persona muy independiente. Pasé tiempo como madre soltera con mi hijo después de que mi primer matrimonio terminara (y antes de conocer a Dan). Amaba mi confianza en mí misma, pero ahora tengo que renunciar a parte de esa independencia. Estoy conforme con premitir que mi esposo se encargue de cosas, como los quehaceres y pagar las cuentas. La mayoría de las veces hacemos la compra juntos porque olvido la lista.

Planificar el futuro

En este momento, Dan y yo estamos disfrutando de la vida mientras podamos. Escuchas sobre personas que ahorran dinero para viajes por años. No estamos esperando; viajamos cada año. Hicimos un viaje en tren increíble a Alaska el año pasado. Hace poco hicimos un viaje para ver los colores otoñales en Boston y Maine. No tengo miedo. Simplemente lo estamos tomando un día a la vez. Lo que me entristece es la aflicción de mi marido. Odio pensar en su futuro sin mí. Pero tengo idea de lo que se avecina: he visto a mi padre, mi abuelo y mi madre pasar por esto, y sé qué esperar. Daniel dice que quiere cuidarme tanto como pueda, pero ya le  dije que no quiero que lo haga por mucho tiempo. Le dije que iré a alguna institución. Eso es lo que tiene el Alzheimer. Tienes tiempo para prepararte. Lo único que desearía poder cambiar es la reacción de la gente cuando les digo que tengo Alzheimer. Se desconectan. Todavía puedo hablar; no es que repentinamente no recuerde nada. Esto es lo que sucedió con mi papá. Era profesor universitario, era muy sociable y tenía muchos amigos. Cuando contrajo Alzheimer y tuvo que jubilrase, sus amigos no iban a visitarlo. Creo que la gente se asusta. En lugar de ello, deberían aprender más sobre la enfermedad de Alzheimer y darse cuenta de que las personas que la padecen aún pueden socializar. Tenemos que aprovechar la vida al máximo todo el tiempo que podamos.

La publicación 'Me diagnosticaron la enfermedad de Alzheimer: así ha cambiado mi vida' apareció por primera vez en Reader's Digest.

Traducido por Microsoft News. Ver aquí la versión original de este artículo.

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