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Cuáles son las enfermedades fúngicas más comunes

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Conoce qué se puede hacer para prevenirlas © HolaDoctor Conoce qué se puede hacer para prevenirlas

En la semana de concientización sobre enfermedades fúngicas, repasamos cuáles son las enfermedades más comunes causadas por hongos y qué se puede hacer para prevenirlas.

La infección fúngica o micosis es una enfermedad causada por un hongo. Generalmente, estos microorganismos invaden y dañan tejidos superficiales, como la piel, aunque existen casos más severos, como las infecciones pulmonares o de sangre.

Los hongos, junto a las bacterias, virus y parásitos, conforma el grupo de los principales microorganismos. Se estima que existen más de 1.5 millones de especies de hongos en el medio ambiente, aunque solo 300 están asociadas con enfermedades humanas, y de estas, poco más de 20 causan infecciones.

Realizaremos una división en grandes categorías para repasar las principales infecciones por hongos:

Enfermedades fúngicas más comunes

Entre las principales infecciones causadas por hongos encontramos:

Candidiasis

La candidiasis es una infección fúngica provocada por cándida, un hongo que se puede encontrar en distintas partes, incluido nuestro organismo. Este tipo de infección puede ocurrir en diferentes partes del cuerpo:

  • Candidiasis oral: es una infección que causa manchas blancas en la boca.
  • Candidiasis vaginal: es una infección que provoca irritación, flujo e intensa picazón en la vagina y la vulva, los tejidos que se encuentran en la apertura vaginal.
  • Candidiasis cutánea: es una infección que provoca erupción, infección de los folículos pilosos, e irritación en ciertas zonas de la piel, principalmente en regiones con pliegues (genitales, glúteos, o bajo los pechos).
  • Esofagitis por cándida: es una infección que se disemina hacia el esófago, el tubo que lleva la comida desde la boca hacia el estómago. Provoca dolor o dificultades para tragar.

El tratamiento de la candidiasis dependerá de la gravedad y frecuencia de las infecciones. Un profesional de la salud evaluará el caso y determinará si es necesario el uso de antimicóticos.

Para prevenir esta infección fúngica es importante mantener una alimentación saludable, dormir correctamente, controlar el estrés y los niveles de azúcar en sangre. Esto se debe a que son medidas que ayudan a fortalecer el sistema inmunitario, y la candidiasis suele ocurrir en personas con defensas bajas.

Tampoco se recomienda el uso prendas muy ajustadas o mojadas, así como de productos perfumados o con aromas y esencias que puedan provocar irritación.

Criptococosis

La criptococosis es una infección causada por los hongos Cryptococcus neoformans y Cryptococcus gattii. El criptococcus es el hongo más común que causa infecciones graves en todo el mundo.

Mientras que C. gatti puede afectar a personas con un buen estado de salud y defensas normales, C. neoformans suele presentarse en personas con sistemas inmunitarios debilitados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), cáncer, consumir altas dosis de corticoesteroides, o enfermedad de Hodgkin, entre otras afecciones.

La criptococosis puede provocar diferentes síntomas, como:

  •  Confusión. 
  • Dificultad para respirar.
  • Dolor de huesos.
  • Erupciones cutáneas. 
  • Fatiga.
  • Fiebre. 
  • Náuseas y vómitos. 
  • Tos.
  • Visión borrosa.

El tratamiento de una criptococosis consiste en el uso de antimicóticos como flucitosina o fluconazol. La forma de prevenir este tipo de infección es mantener buenos hábitos de higiene, y evitar el contacto con animales que pueden contagiar (por ejemplo, las palomas) o sus heces.

Onicomicosis

La onicomicosis es una infección por hongos que puede afectar parte de la uña, toda la uña o varias uñas. Entre los síntomas más comunes se encuentra:

  • Uña deformada que puede desprenderse de su lecho ungueal.
  • Olor proveniente de la uña infectada.
  • Uña que se ha vuelto gruesa y quebradiza.

Este tipo de infección puede ocurrir por diferentes factores:

  • Antecedentes de afecciones relacionadas, como pie de atleta.
  • Caminar descalzo en ambientes húmedos, como vestuarios o gimnasios.
  • Padecer enfermedades cutáneas, como psoriasis.
  • Padecer sudoración excesiva.
  • Sufrir lesiones en la uña o en la piel circundante.
  • Tener mala circulación.
  • Tener un sistema inmunitario débil.

Para evitar la aparición de hongos y fortalecer el crecimiento de las uñas procura incorporar en tu dieta suficiente queratina, vitaminas, principalmente A, B, y C, minerales, como zinc, hierro, yodo y calcio, y aminoácidos azufrados.

Puedes obtener estos nutrientes llevando adelante una dieta rica en proteínas de origen vegetal y animal, frutas, semillas, granos, pescado y vegetales.

Recuerda: aunque te liberes del hongo en la uña, este puede volver. Por ello, debes prevenirlo manteniendo una buena higiene de tus manos y pies:

  • Mantén tus uñas cortas y sécalas muy bien (incluida la zona alrededor).
  • Evita el calzado o los calcetines demasiado ajustados, ya que pueden provocar humedad y generar un ambiente ideal para el desarrollo fúngico.

Tiña

La tiña es una infección fúngica contagiosa causada por microorganismos similares al moho que viven en las células de la capa externa de la piel. Se caracteriza por causar un sarpullido circular que pica, con piel más clara en el medio.

La tiña del cuerpo (tinea corporis) está relacionada con el pie de atleta (tinea pedis), tiña inguinal (tinea cruris) y tiña del cuero cabelludo (tinea capitis). Suele responder a los medicamentos antimicóticos que se aplican sobre la piel, aunque para infecciones más graves es posible que sea necesario tomar antimicóticos orales durante varias semanas.

Para prevenir esta infección se pueden seguir diferentes medidas de cuidado:

  • Lávate las manos con frecuencia.
  • Evita la sudoración excesiva. 
  • Mantente fresco y seco, y no uses ropa gruesa durante largos períodos de tiempo en climas cálidos y húmedos. 
  • Si participas en deportes de contacto, dúchate inmediatamente después de la práctica o de un partido, y mantén limpios tu uniforme y equipo. 
  • No compartas los elementos personales, como ropa, toallas, cepillos o peines, u equipo deportivo.
  • Mantén limpias las áreas compartidas, especialmente en escuelas, centros de cuidado infantil, gimnasios y vestuarios. 
  • Evita el contacto con animales infectados (suelen tener áreas en la piel donde falta pelo).

Enfermedades fúngicas que pueden afectar a personas con sistemas inmunitarios débiles

Los sistemas inmunitarios debilitados, debido a afecciones como el VIH, cáncer, trasplantes de órganos recientes o por el uso de ciertos medicamentos, pueden tener serios problemas para combatir las enfermedades fúngicas. Las siguientes son infecciones por hongos que suelen afectar a personas con un sistema inmunitario débil:

Aspergilosis

La aspergilosis es una infección causada por el Aspergillus, un tipo de hongo común que vive en ambientes interiores y exteriores. Aunque la mayoría de las personas inhalan esporas de Aspergillus a diario sin tener problemas, este no es el caso de las personas con un sistema inmunitario debilitado o que tienen enfermedades pulmonares.

La aspergilosis, dependiendo su tipo, puede causar diferentes síntomas:

  • Congestión nasal.
  • Dificultad para respirar. 
  • Fatiga.
  • Fiebre.
  • Tos.
  • Dolor de cabeza o pecho.
  • Moqueo.

En caso de considerarlo necesario, un profesional de la salud puede recomendar el uso de medicamentos antimicóticos para tratar esta infección.

Para prevenir la aspergilosis se recomienda evitar áreas con mucha tierra o polvo, o realizar actividades en las mismas. Si esto no es posible, se debe usar ropa que cubra la mayor parte del cuerpo para disminuir el contacto con la piel (pantalones largos, camisas manga larga, y guantes).

Candidiasis invasiva

Es una infección que ocurre cuando la cándida está en la sangre, por lo que se puede propagar a otras partes del cuerpo, como los ojos, riñones, hígado e incluso cerebro, a través del flujo sanguíneo. Es una enfermedad que puede poner en peligro la vida, por lo que es importante la asistencia de un profesional de la salud.

Infección por cándida auris

La cándida auris es un tipo de hongo que puede causar infecciones graves a pacientes que ya están enfermos o débiles (generalmente se encuentran en hospitales o residencias de ancianos).

Este tipo de infección no suele mejorar con los antimicóticos que usualmente sirven para otras infecciones por cándida, por lo que los profesionales de la salud pueden recurrir a otros medicamentos llamados equinocandinas.

Sus síntomas, fiebre alta, escalofríos, y dolores generales, suelen confundirse con los de otras infecciones fúngicas.

Para prevenir una infección por cándida auris, se deben tomar las mismas precauciones que para otras infecciones por cándida (buenos hábitos de higiene y evitar el contacto con quienes están afectados por este hongo).

Mucormicosis

La mucormicosis es una infección causada por hongos que suelen encontrarse en materias orgánicas en descomposición, como panes, frutas, vegetales, tierra o abono.

Puede afectar los senos paranasales, el cerebro o los pulmones, y si bien la mayoría de las personas entra en contacto con este tipo de hongo en algún momento, suele afectar a quienes tienen un sistema inmunitario debilitado por VIH, quemaduras, diabetes, leucemia, o mala alimentación, entre otros factores.

Los síntomas de la mucormicosis incluyen:

  • Congestión nasal.
  • Diarrea.
  • Dolor de cabeza. 
  • Enrojecimiento de la piel.
  • Fiebre.
  • Heces con sangre.
  • Ojos hinchados. 
  • Tos (ocasionalmente con sangre).
  • Vómitos.

Para tratar esta infección se recurre a medicamentos antimicóticos administrados por vía intravenosa. El tejido infectado y muerto se debe extraer de inmediato a través de una cirugía.

Debido a que los hongos que ocasionan la mucormicosis se diseminan fácilmente, la mejor manera de prevenir esta infección es mejorar el control de las enfermedades que afectan la función inmunitaria.

Neumonía por Pneumocystis jiroveci

Pneumocystis jiroveci es un hongo que puede causar un tipo de neumonía, normalmente en personas con un sistema inmunitario debilitado debido a cáncer, VIH, o trasplantes de órganos, entre otros factores.

Este tipo de infección puede causar tos, fiebre, respiración aceleradas o problemas para respirar. Dependiendo la gravedad de la enfermedad, se recurren a antimicóticos orales o por vía intravenosa.

Enfermedades fúngicas que pueden afectar a personas que viven o viajan a ciertas regiones geográficas o climáticas

Blastomicosis

La blastomicosis es una infección que ocurre cuando se inhala un tipo de hongo llamado Blastomyces dermatitidis. Este tipo de infección es más común en regiones con suelos húmedos, donde se encuentran hojas, madera y vegetación en descomposición.

Entre sus principales síntomas se hallan: dolores articulares, musculares o torácicos, tos, fatiga, fiebre, o pérdida de peso involuntaria.

Si la blastomicosis es leve y permanece en los pulmones, puede que no sea necesario tomar medicamentos. Sin embargo, cuando la enfermedad es grave o si se ha diseminado más allá de los pulmones, los profesionales de la salud pueden recomendar el uso de antimicóticos, como fluconazol, itraconazol o ketoconazol.

No siempre es posible prevenir este tipo de infección, pero el hecho de evitar viajar a zonas donde comúnmente se encuentra B. dermatitidis, es de ayuda.

Coccidioidomicosis

La coccidioidomicosis, también conocida como fiebre del valle, es una infección causada por el hongo Coccidioides. Este tipo de hongos se suele encontrar en el suroeste de EE. UU., en zonas de México, Centroamérica y Suramérica. Las personas pueden enfermarse de fiebre del valle al inhalar las esporas que están en el aire en estas zonas.

Sus síntomas incluyen dolores de cabeza, musculares y articulares, fatiga, fiebre, erupciones cutáneas, sudores nocturnos y tos. Generalmente, los síntomas de la fiebre del valle suelen desaparecer tras unas semanas o meses sin la necesidad de ningún tratamiento, sin embargo, los profesionales de la salud pueden considerar el uso de antimicóticos, especialmente para personas con enfermedades pulmonares.

Es difícil prevenir esta afección si se vive en las zonas donde se encuentra el hongo Coccidioides, aunque puede ser de ayuda evitar los lugares con mucho polvo (como construcciones o excavaciones), disponer de filtros de aire, quedarse dentro durante tormentas de polvo y limpiar correctamente las heridas con agua y jabón.

Histoplasmosis

La histoplasmosis es una infección causada por la inhalación de las esporas de un hongo llamado Histoplasma capsulatum, que suele hallarse en zonas donde se encuentran excrementos de pájaros o murciélagos en grandes cantidades.

Las formas más leves de histoplasmosis no causan síntomas, pero las infecciones graves pueden poner en riesgo la vida. Cuando los signos se presentan suelen aparecer entre 3 y 17 días después de la exposición, incluyendo:

  • Cansancio.
  • Dolores de cabeza, musculares o de pecho.
  • Escalofríos.
  • Fiebre.
  • Tos seca

Para prevenir esta afección se recomienda evitar las zonas o actividades que puedan exponerte al hongo, como cuevas o criaderos de aves, y usar mascarillas respiratorias.

Micetoma

El micetoma es una infección causada por ciertos tipos de bacterias y hongos que se encuentran en el suelo y agua, generalmente en regiones rurales de África, América Latina y Asia.

Si no se trata, esta enfermedad puede afectar severamente la piel, tejido subcutáneo y los huesos. Para tratar esta afección se recurre a antibióticos (en caso de micetoma bacteriano) o antimicóticos (en caso de micetoma fúngico). Para este último caso puede ser necesario una combinación de medicación y cirugía.

Es una infección difícil de prevenir, se recomienda a las personas que viven o viajan a zonas endémicas que no caminen descalzas.

Paracoccidioidomicosis

La paracoccidioidomicosis es una infección fúngica progresiva de los pulmones, piel, mucosa, y ganglios linfáticos, causada por el hongo Paracoccidioides brasiliensis.

Generalmente, se desarrolla en zonas de América del Sur y Central, afectando principalmente a los agricultores. Sus síntomas incluyen dolor debido al compromiso de los órganos abdominales, y úlceras cutáneas.

El antimicótico itraconazol por vía oral suele considerarse el fármaco por elección para tratar esta infección.

Fuentes consultadas: Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), Clínica Mayo.

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